RABÍ YEHUDA ASHLAG - TIEMPO DE ACTUAR
Sabía que el tiempo apremiaba. Susurró
al oído de Ben Gurión la manera
de establecer un estado real, independiente.
Realizó todos los esfuerzos posibles
para difundir la sabiduría de la Cabalá.
Esta es la biografía de uno de los
más grandes cabalistas, Rabí Yehuda
Ashlag, conocido también como “Baal
HaSulam”.
En una tempestuosa tarde de invierno
en Polonia, Rabí Yehuda Ashlag regresó
a casa aún más retraído que de costumbre.
Colocó su abrigo en un rincón
de la habitación y se sentó pensativamente
en el sofá. No pronunció ni una
sola palabra. Después de un largo silencio,
le informó a su familia: “Estamos
en el umbral de una nueva era. Ya no
puedo permanecer más en Polonia. Ha
llegado la hora de hacer Aliá (emigrar)
a Israel…”
Baal HaSulam fue uno de los cabalistas más admirables de nuestro tiempo. Una de esas almas singulares que vino a este mundo a traernos la sabiduría de la Kabalá y acercarnos a una vida más plena, llena de paz y unidad.
Baal ha Sulam escribió: “Tengo deseos de derribar esta muralla de hierro que nos ha venido separando de la sabiduría de la Cabalá”,
Ciertamente, él fue el primer cabalista que interpretó el Libro del Zohar en su totalidad, los textos del Arí y permitió que la antigua sabiduría de la Kabalá fuera accesible a toda la gente. También fue el primero en publicar un documento de contenido cabalístico y divulgarlo entre el público. Su corazón se afligía por el futuro del pueblo de Israel y del mundo en general, una preocupación que dominaba cada una de sus acciones.
LA LUCHA PARA HACER ALIÁ (emigrar a Israel)
Ese día de 1921 no era el primero en que Baal HaSulam había expresado su deseo de emigrar a Israel.
Algunos años antes había intentado organizar la Aliá para un grupo de cien familias que irían a establecerse en un nuevo asentamiento en Israel. “Nubes oscuras se ciernen sobre los cielos de Europa”, le decía a cualquiera que lo escuchara. “El reloj se apresura y el tiempo es vital”.
El grupo ya había ordenado el embarque de sus menajes de casa desde Suecia y se preparaban para hacer Aliá, cuando los rabinos de Varsovia descubrieron el plan. Ansiosos por la influencia del laicismo en Israel, los rabinos prohibieron viajar a estas familias. En vez de esto, al ejercer una fuerte presión en los miembros del grupo para que se quedaran, provocaron su dispersión.
A Baal HaSulam, quien había organizado al grupo, los rabinos de la ciudad lo excluyeron, lo humillaron y lo relevaron de su cargo como rabino. A pesar de esto, no se rindió, sino que persistió en sus esfuerzos. Poco tiempo después y sin dinero, Rabí Ashlag hizo Aliá con su familia y se estableció en Jerusalén.
REAVIVANDO EL AMOR
Eran finales de los años cuarenta, en la casa de David Ben Gurión, en el número 17 de la calle KKL en Tel Aviv. A las ocho de la noche, el jefe del Consejo Nacional parecía fascinado escuchando al hombre que se encontraba sentado frente a él… Si nos acercáramos lo suficiente podríamos escuchar fragmentos de sus palabras: “David”, le dice el hombre apasionadamente, “podemos construir
un estado independiente y feliz aquí, si tan sólo pudiéramos reavivar el amor natural que está latente en todos nosotros…” Y continúa, “Tenemos que asegurarnos que cuando se establezca un estado aquí, sus ciudadanos se ocupen unos de otros. Únicamente de esta forma vamos a tener una base segura y natural en la que podamos construir y continuar nuestra existencia como nación…”
“En muchas ocasiones”, dice David Ben Gurión, “me reuní con Baal HaSulam para discutir sobre la Kabalá y el futuro de la nación”.
¿Por qué Ben Gurión sostuvo tantos encuentros con Baal HaSulam? ¿Qué le expresaba Baal HaSulam y por qué estaba Ben Gurión tan intrigado por lo que tenía que revelarle?
Baal HaSulam conocía bien la esencia y la singularidad de su gente. Sabía que el pueblo de Israel podría sobrevivir únicamente sobre los cimientos de la ley espiritual de amor al prójimo. En sus conversaciones con Ben Gurión, le hacía hincapié una y otra vez: “Para tener éxito en nuestra misión
mutua de construir una comunidad unida aquí”, le decía, “debemos despertar dentro de nosotros esa chispa de amor por nuestros semejantes. De lo contrario, tarde o temprano no encontraremos un área de interés común”.
Sin embargo, Ben Gurión no fue el único. Rabí Yehuda Ashlag se reunió con todos los líderes de la nación de esa época, incluyendo a Moshé Sharet, Zalman Shazar, Moshé Aram, y Jaim Arlozorov. Sin pensar en las diferencias de mentalidad y apariencia, la única preocupación de Baal HaSulam era el futuro del pueblo de Israel.
LA CABALÁ PARA EL PUEBLO
Baal HaSulam no se conformó con reunirse con los líderes de la nación. Poco después de su llegada a Israel, se dedicó a tiempo completo a la enseñanza y a esparcir el método que conduce a amar al prójimo. En 1933, decidió publicar una serie de artículos con la intención de preparar el camino para la verdadera unificación del pueblo.
“Tiempo de Actuar” fue su primer artículo y el título da testimonio de la firme intención de Baal HaSulam por lograr que la sabiduría de la Kabalá estuviera al alcance de nuestra generación.
Hasta que él llegó, la Kabalá había sido ocultada herméticamente. Sin embargo, todo eso
estaba a punto de cambiar.
“Me siento feliz de haber nacido en esta generación, en
que ya se permite difundir la sabiduría de la verdad”.
[Baal HaSulam, “La sabiduría de la Cabalá y su esencia”]
La humanidad necesitaba la sabiduría de la Kabalá y Baal HaSulam tenía la determinación de presentarla al mundo. Como una parte muy importante de sus esfuerzos de diseminación, Baal HaSulam interpretó los textos escritos por el Arí y publicó sus comentarios en una composición
trascendental de seis volúmenes: El Estudio de las Diez Sefirot.
En la introducción a la obra, Baal HaSulam escribió que estaba destinada a que cualquier persona pudiera responder a la pregunta, “¿Cuál es el significado de mi vida?”
“Sólo mediante la difusión de la sabiduría de la Cabalá
al gran público seremos merecedores de la redención
completa”, afirmó Baal HaSulam inequívocamente.
“Y puesto que ese es el caso, tenemos la obligación de
establecer escuelas y escribir libros con el fin de acelerar
la difusión de la sabiduría a través de la nación”.
UN PERIÓDICO ESCRITO CON AMOR
El 5 de junio de 1940, Baal HaSulam tomó la decisión de dar un paso revolucionario: recopiló las ideas que constituyen el núcleo de la sabiduría de la Kabalá, las reescribió en términos sencillos y las publicó en el primer órgano cabalista de la historia. HaUmá (La Nación). En la publicación, Baal HaSulam se dirigió a la nación en un único mensaje: ¡Debemos unirnos!
Desgraciadamente, todos aquellos que se oponían a la diseminación de la Kabalá acudieron a las autoridades del Mandato Británico e hicieron correr rumores para que cerraran el periódico.
Así pues, con una sola edición, el primer periódico que intentó difundir la unidad, los lazos de unión y el amor del hombre, fue interrumpido.
Sin embargo, Baal HaSulam no se desanimó con esto intentos de poner freno a su deseo de compartir la sabiduría de la Kabalá. Estaba decidido a hacer lo que pudiera para diseminar la sabiduría y empezó a escribir la obra más significativa de su vida, el Sulam (Escalera), Comentario sobre El Libro del Zohar.
UNA ESCALERA AL CIELO
La escena transcurre en Tel Aviv, en un destartalado edificio casi en ruinas. Baal HaSulam ya tiene cerca de setenta años. Largas horas pasa inclinado sobre una vieja máquina de impresión, organizando las letras con las pocas fuerzas que le restan.
El contenido de plomo en las letras ya ha afectado su salud, pero él no se desalienta. Por el contrario, su rostro resplandece. “Debo concluir mi trabajo” piensa, “porque el destino del mundo entero está comprometido…” Se endereza, respira profundamente y continúa con su trabajo …
Baal HaSulam reúne las pocas fuerzas que le quedan para salir de su lecho de enfermo, haciendo caso omiso de las órdenes del doctor para que descanse y continúa escribiendo. Trabajaba dieciocho horas al día. Cuando se quedaba dormido su esposa estiraba los dedos de su mano para sacar el lápiz de su puño artrítico cerrado.
Puesto que no podía contratar a un tipógrafo, Baal HaSulam hacía la composición tipográfica él mismo. Colocaba cada letra en su lugar, preparando El Libro del Zohar para su impresión.
El rabino Yehuda Ashlag completó su tarea. Nos legó el Sulam, Comentario sobre El Libro del Zohar, así como El Estudio de las Diez Sefirot, que es un estudio completo de la obra del Arí. Preparó el camino para que nosotros encontráramos la felicidad, la integridad y la eternidad. Todo lo que necesitamos hacer es seguir este camino y subir por la escalera espiritual que colocó, “… una escalera apoyada en tierra y cuya cima tocaba los cielos…” (Génesis 28:12)
“Me parece de gran importancia que se de cumplimiento a los esfuerzos de Rabí Ashlag. Siempre he lamentado la falta de una traducción al hebreo de El Zohar. En realidad, es cierto que el Instituto Bialik publicó una traducción parcial, pero sería conveniente que este libro llegara a las manos del lector hebreo, que no entiende el arameo completamente… este gran libro… ocupa un sitio muy importante en la vida espiritual de nuestro pueblo”.
(Ben Gurión, Archivos, correspondencia, 6/1/1960)
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