jueves, 2 de octubre de 2014

TEMAS SELECTOS: MELODÍAS DE LOS MUNDOS SUPERIORES



MELODÍAS DE LOS MUNDOS SUPERIORES

El Sagrado ARÍ (Rabí Itzjak Luria)
escribió la letra, Baal HaSulam (Rabí
Yehuda Ashlag) compuso la melodía, y
juntos, estos dos grandiosos cabalistas
nos legaron una manera sublime y melódica
de elevarnos a los mundos espirituales…
a través de una canción.

Los cabalistas siempre han escrito letras y compuesto melodías inspiradas en su profunda unión con el Creador. Las canciones surgen de sus corazones como un torrente de alegría desbordante. Y en verdad, ¿puede existir una fuente de inspiración musical más excelsa que de Aquel que da vida a toda la realidad?
Sin embargo, en la sabiduría de la Kabalá, una canción no tiene como finalidad expresar simples impresiones de cercanía con el Creador, aunque es evidente que ésta es una parte fundamental en ella. Los cabalistas componen canciones de una manera muy especial, evocando emociones muy individuales en quien las escucha. Por medio de las canciones, los cabalistas esperan ayudarnos a
experimentar la espiritualidad. Por este motivo, las componen como una plegaria de corrección, brindándonos una conexión directa e instantánea con la Fuente de la vida.


UN LAZO DE AMOR

Cuando un cabalista tiene una experiencia del Mundo Superior, él o ella entran en otra dimensión de la realidad. Pasado, presente y futuro se funden en una sola corriente de vida, y el cabalista experimenta la sensación de todas las almas unidas en el amor eterno de la Fuerza Única que opera y gobierna todo en la vida. Pero sobretodo, el cabalista descubre que alcanzar la realidad espiritual
es posible únicamente a través del lazo de amor entre el cabalista y las otras almas. 
Es por este amor por el que los cabalistas insisten tanto en compartir sus experiencias espirituales con nosotros. Su único deseo es que nosotros también podamos descubrir y sentir la clase de vida que
nos confiere el adherirnos al Creador de la realidad. En sus melodías, ellos llaman a esto “estar colmados con la Luz Superior”.
El Sagrado ARÍ descubrió los secretos del Mundo Superior y los plasmó con gran detalle en sus libros, describiendo los mundos, las Sefirot, las almas, las fuerzas positivas y negativas. 
Pero, todos aquellos que no tengan trato alguno con el mundo espiritual, no van a encontrar el sentido
de estas palabras. Las personas comunes y corrientes no pueden emocionalmente conectarse con los textos.Por este motivo, la única manera de poder percibir lo que no comprendemos es por medio del corazón, ¿y, qué mejor forma de abrir el sendero al corazón que a través de una canción? 
Así, los cabalistas con sus letras y melodías trazaron otra entrada para experimentar la plenitud y eternidad de la realidad espiritual. Es por eso por lo que, junto a los libros complejos que escribieron, ambos, tanto el ARÍ como Baal HaSulam, nos bendijeron con sus canciones y música.


DE LA MELODÍA AL CORAZÓN

Baal HaSulam, el más grande cabalista de nuestros tiempos, nos dejó un regalo muy especial. Además de su vasta obra literaria –El Sulam (Escalera), el comentario sobre el Libro del Zohar
El Estudio de las Diez Sefirot y otros trabajos prodigiosos, compuso música para acompañar
cada uno de los poemas del ARÍ. Debido a que Baal Ha-Sulam alcanzó el mismo nivel espiritual que el ARÍ, tuvo la capacidad de componer melodías que estuvieran en perfecta armonía con las palabras del ARÍ, haciendo resaltar tanto la letra que escribió uno como la música que compuso el otro. Gracias a su obra, la inspiración del ARÍ se impregna en el corazón y suavemente sana nuestra
alma. Cada vez que escuchamos las canciones, las letras y las melodías tocan las cuerdas de nuestra alma, afinándolas para alcanzar la Meta de la perfección.
Aunque todavía no hayamos alcanzado la corrección de nuestra alma, siempre podremos sentir las profundas emociones expresadas en las canciones. Si nuestro deseo es experimentar la misma sensación que el cabalista pudo haber sentido mientras componía estas canciones, lograremos sumergirnos al menos hasta cierto punto, en el estado sublime descrito en la música. 
Así, ese estado más elevado va a “brillar” sobre nosotros, al que los cabalistas llaman “La Luz Circundante”, una fuerza especial que nos reforma y nos ayuda a conectarnos con el Mundo
Superior. Gradualmente, la Luz Circundante nos deja entrar a ese estado perfecto, la raíz de donde llegó nuestra alma a este mundo.
Una vez que alcancemos este estado plenamente, la letra y la música nos irán envolviendo como lo hace la Luz Circundante y llegaremos a la Meta de nuestra vida: Adherirnos a la Fuerza Superior, al Creador. Y todo lo que tenemos que hacer para que esto ocurra es escuchar con el corazón abierto.

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