lunes, 29 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: LA ÚLTIMA REENCARNACIÓN



LA ÚLTIMA REENCARNACIÓN


“Porque el propósito del alma, al encarnarse, es volver a su raíz y adherirse a Él, mientras se encuentra vestida en un cuerpo, como está escrito: ‘Amar al Señor, tu Dios, y seguir Su camino, y observar Sus Mitzvot (Preceptos) y adherirse a Él’, por lo que se puede ver claramente que este proceso culmina con ‘Adherirse a Él’, es decir, como era antes de  que el alma se hubiera vestido con un cuerpo.
[Baal HaSulam, “Seguir el Camino de la Verdad”]

Según la Kabalá, el Creador creó el mundo y todas las criaturas para deleitarlas con el placer de Su Luz y Abundancia. Esta Abundancia, sin embargo, aunque se le esté prometida a todos los seres humanos, se puede alcanzar solamente al igualarnos a Él.
Los cabalistas nos explican que para alcanzar este estado de igualdad, que nos permite experimentar el placer de la Luz del Creador, es necesario involucrarnos en el estudio de la Kabalá que nos lleva por un proceso que gradualmente nos va asemejando más y más a Él. Por lo tanto, tenemos que seguir volviendo a este mundo hasta que alcancemos dicha semejanza, tal como lo explica
Baal HaSulam:
He aquí que se ha hecho saber por los autores y los libros, que el estudio de la sabiduría de la Kabalá es absolutamente necesario para toda persona de Israel... Y aunque uno haya aprendido toda la Torá, la Mishná y la Halajá de memoria –habiendo sido un hombre de virtud, realizando buenos hechos en mayor cantidad que sus contemporáneos–, pero no haya estudiado la sabiduría de la Kabalá, está obligado a volver a reencarnarse en este mundo para estudiar los secretos de la Torá y la sabiduría de la Verdad; lo cual está mencionado en varios Midrashim de nuestros sabios”. 
[Baal HaSulam, “Introducción al libro Pí Jajam”]


LA ESTRUCTURA DE LA CREACIÓN

“Pero se necesita mucha preparación, la de seguir Su camino, y ¿quién conoce las vías del Señor? Pues, éste es el significado de ‘Luz compuesta de 613 vías’ que quienes las siguen, logran purificarse, hasta que sus cuerpos dejan de formar una pared de hierro entre ellos y el Señor…
[Baal HaSulam, “Seguir el Camino de la Verdad”]

La Luz del Creador llega a nosotros desde el mundo de Ein Sof (Infinidad, en hebreo). Esta Luz se divide en 613 Luces distintas que forman en nosotros 613 deseos correspondientes y adecuados para recibirlas, los cuales se llaman vasijas de recepción.
Cada uno de los 613 deseos, es inicialmente egoísta. Sin embargo, mediante el estudio de la Kabalá, que nos enseña cómo podemos recibir estas Luces, vamos recibiendo toda la Luz que el Creador quiso impartirnos, de modo que terminamos disfrutando, tanto nosotros como el Creador.


IGUALARSE AL CREADOR

El atributo del Creador es el de dar, y el estado en el que está, es llamado “El estado perfecto”. El Creador quiere que nos asemejemos a Él, lo cual se alcanza al adquirir Su atributo de otorgamiento, para que podamos, nosotros también, llegar a Su estado de perfección. Por lo tanto, creó en nosotros el deseo de disfrutar, para que queramos ser como Él y disfrutar del mismo placer que Él “experimenta”.


TRANSFORMARNOS DE RECEPTORES
A OTORGANTES

¿Cómo se transforma un deseo egoísta en altruista?, ¿de un deseo que quiere recibir para sí mismo, como en los seres humanos, a un deseo que quiere otorgar, como el del Creador?
Este cambio se llama Tikkún (Corrección, en hebreo) o “el cumplimiento de una Mitzvá (Precepto, en hebreo)”.
Esta corrección se hace posible mediante una fuerza especial, una Luz, llamada Torá, en la Kabalá.
Mediante las 613 Luces de la Torá, corregimos los 613 órganos espirituales (deseos) que forman nuestra vasija espiritual, llamada “alma”. Este proceso nos lleva al nivel del Creador y a llenarnos de Luces. Por consiguiente, llegamos a lo que se refiere en la Kabalá como “Adhesión al Creador”,
o sea, a sentir el Creador y entenderlo completamente.


CONECTARSE MEDIANTE LA LUZ

La adquisición del atributo de otorgamiento, le permite al hombre vincularse con el resto de las almas. El individuo termina recibiendo no sólo su propia Luz (Luz individual), sino también toda la Luz Infinita, destinada para el total de las almas. Cuando el individuo alcanza el grado del Creador, realiza de hecho el propósito por el que fue creado, y obtiene un total conocimiento, eternidad,
tranquilidad y plenitud.


VOLVER A ENCARNARSE

La obtención de este estado perfecto y corregido es la esencia de la Meta de la Creación. Mientras no alcanzamos este estado, seguimos naciendo en este mundo. Esto es así, porque sólo aquí, en este mundo, podemos alcanzar el atributo del Creador, o sea el atributo de otorgamiento.


¿POR QUÉ LA KABALÁ, PRECISAMENTE?

La Kabalá nos enseña cómo corregirnos y recibir, como resultado, la Luz y toda la Abundancia que el Creador quiso impartirnos, tal como lo describe Baal HaSulam en su Introducción al Libro del Zohar: “Y ya nos han instruido nuestros sabios, que el
Señor no ha creado el mundo, sino, para deleitar a Sus criaturas”.



























jueves, 25 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: 125 PELDAÑOS HACIA LA ETERNIDAD Y LA PLENITUD


125 PELDAÑOS HACIA LA ETERNIDAD Y LA PLENITUD

Mirad, que antes que las emanaciones
fueran emanadas y las criaturas fueran
creadas, había una sola Luz Superior
simple que llenaba toda la realidad”.
[El sagrado Arí, Árbol de la Vida]

Bajamos por 125 peldaños de distanciamiento del Creador. Ahora llegó el momento de subirlos nuevamente y restablecer nuestra relación con Él.
La “Luz Superior” (el Creador), tenía el deseo de dar una eterna y total abundancia. Para poder realizar Su deseo de impartirla, creó una criatura con la capacidad de recibir precisamente lo que deseaba darle.


SEPARACIÓN QUE FORTALECE

La relación con el Creador es el mayor placer que pueda existir, en el que la criatura está totalmente sumergida experimentándolo, sin independencia alguna. Para que esta criatura pueda adquirir un deseo independiente, libre de la influencia del goce, estableciendo así una verdadera relación con el Creador, es necesario traerla primeramente adonde se encuentre completamente desconectada
de Él, del origen de su placer. Solo así, la criatura es capaz de acercarse al Creador libre e independientemente, como un padre se aleja de su bebé para que éste empiece a caminar de manera autónoma.
Por lo tanto, el Creador se aleja de la criatura gradualmente, para darle la posibilidad de llegar por sus
propios medios a ser como Él.
La fisura en la relación con el Creador no se produce de golpe, sino, por medio del “descenso gradual” de 125 peldaños, hasta el grado de “este mundo”. Cada descenso significa mayor alejamiento del Creador, que sigue creciendo al punto de total desconexión. 
Esta distancia del Creador puede superarse cuando la criatura decide retornar a Él de manera independiente, ascendiendo los 125 peldaños de la escalera y fortaleciendo su conexión
con Él. Al final de ese proceso, adquiere independencia y se fusiona completamente con el Creador.


DE ARRIBA HACIA ABAJO Y DE ABAJO HACIA ARRIBA

El proceso de distanciamiento termina con la ruptura de lo creado, en numerosas partes llamadas “almas”. Al término del proceso, estas partes caen en este mundo, el lugar más alejado y externo al Creador. Este estado, donde la realidad del Creador está completamente oculta a las almas, se llama “el mundo corporal”; tiene como propósito, permitirle al ser humano dar como preferencia el regreso al Creador mientras vive, y dentro de una libre elección.
El ser humano, habiendo atravesado (inconscientemente) un prolongado proceso donde la relación con el Creador fue desvaneciéndose, se encuentra ahora totalmente disociado de Él. Hoy día, sin embargo, estamos situados frente a la elección de comenzar conscientemente el ascenso gradual de retorno a nuestras raíces, hacia el Creador. 
La sabiduría de la Kabalá, que se está revelando en la actualidad, es el método designado para llevarnos por este camino espiritual, atravesando los mismos 125 peldaños, hasta llegar a la percepción de toda la realidad, el Creador.

Así lo escribe el Rabí Yehuda Ashlag (Baal haSulam) en el artículo, “Esencia de la sabiduría de la Kabalá”:
Esta sabiduría se divide en dos secuencias, paralelas
e iguales como dos gotas de agua. La única diferencia entre
ellas es que la primera se extiende desde arriba para
abajo hacia este mundo, y la segunda, comienza en este
mundo y va de abajo para arriba exactamente por las mismas
vías y formas que se grabaron en sus raíces cuando
aparecieron y se desplegaron desde arriba hacia abajo”.


VOLVIENDO A LA ÍNTEGRA REALIDAD

La relación del Creador con la criatura está basada en la relación entre lo interno y lo externo, el Creador siendo lo interno y la criatura, lo externo a Él. De manera similar, se dividen las almas en internas y externas, de acuerdo a la relación y cercanía entre ellas y el Creador.
La parte interna se denomina, “pueblo de Israel” y la parte externa, “naciones del mundo”.
Al ser la parte interna, el pueblo de Israel tiene que conducir el proceso de retorno de las almas en su totalidad hacia el Creador. Así lo describe Baal HaSulam:
Los mundos en general son considerados como interioridad
y exterioridad… la rama que se extiende del
interior es el pueblo de Israel, que fue elegido como
obreros de la corrección y del propósito general, teniendo
la preparación necesaria para desarrollarse y crecer
hasta el máximo alcance de este propósito universal, y
motivar también a las naciones para alcanzarlo” 
(Artículo, “Shifjá ki tirash Gvirtá”, del libro Ohr Habahir).

Para poder movilizar el proceso, el pueblo de Israel recibió el método de la Kabalá, pero con el transcurso de los años, perdieron el contacto con este método, y sólo unas pocas personas, llamadas cabalistas, lo cuidaron en secreto para poder utilizarlo en un tiempo adecuado. 
Hoy en día, llegado el momento, la Kabalá se está revelando para que todos los seres humanos puedan regresar por propia elección a la unión completa y eterna con el Creador.
De ahí que el rol de Israel es dar prioridad y elevar la importancia de la interioridad, la espiritualidad y la eternidad, por encima de la exterioridad, la corporalidad y lo efímero. 
Al establecer dentro de sí mismos la relación correcta entre estos elementos y compartir con el resto del mundo el método para lograrlo, atraerán todos los seres humanos la abundancia Superior, a través
de la cual lograremos llegar a una vida plena, eterna y llena de felicidad.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: LA LUZ FLUYE EN CUATRO IDIOMAS



LA LUZ FLUYE EN CUATRO IDIOMAS

Los libros sagrados fueron escritos en
cuatro idiomas de codificación: el de la
Biblia, la Halajá, la Hagadá y la Kabalá.
No se trata de reglas morales o cuentos,
sino, de cuatro medios distintos para
enseñarnos sobre el Mundo Espiritual.
O sea, todos estos libros –la Guemará,
la Torá, el Midrash y demás– también
son libros de Kabalá.

PALABRAS DE NUESTRO MUNDO

Para empezar, tenemos que entender que todas las escrituras sagradas fueron elaboradas por cabalistas, personas que han descubierto que en toda la realidad existe una sola fuerza de entrega total y de amor, cuyo propósito es conducirnos a Su estado, a una unión basada en amor, conforme Su naturaleza
Para poder entregarnos esta sabiduría, los cabalistas describieron el camino espiritual, usando palabras que podamos entender, palabras de nuestro mundo. Elaboraron la sabiduría de la Kabalá en cuatro lenguajes distintos de codificación, los cuales describen una sola cosa: el mundo espiritual.


LENGUAJE DE LA TORÁ

Según la Kabalá, el Creador creó una realidad compuesta de dos fuerzas, el deseo de otorgar y el de recibir (el Ego), representados por el Cielo y la Tierra. Esto se expresa en el famoso versículo de la Biblia sobre la Creación: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra”. 
Es decir, el hombre creado tiene que alcanzar el grado máximo de desarrollo, el del Creador, utilizando ambas fuerzas. Es decir, si tuviéramos únicamente el deseo de otorgar –Cielo–, seríamos como Ángeles, que dan automáticamente, sin libertad de elección. Y si sólo tuviéramos el deseo de recibir –Tierra–, querríamos recibir, únicamente, tal como los recién nacidos.
Los cabalistas explican que éste es el único tema del que trata la Torá.


LENGUAJE DE LA HALAJÁ

La manera de combinar estas dos fuerzas correctamente se expresa en la Gemará: “Dos aferran un Talit (Manto de rezos)… Uno dice ‘es todo mío’, y el otro dice ‘la mitad es mía’… Éste agarra tres partes, y éste agarra la cuarta”. 
¿A qué se refieren? ¿Por qué pelean por un Talit? Y si uno recibe tres cuartos de eso ¿qué hará el segundo con el cuarto restante del Talit? También aquí, las palabras tienen un significado interno.

Los cabalistas que también escribieron la Gemará, explicaron ampliamente cómo utilizar correctamente lasdos fuerzas mencionadas: el deseo de recibir y el de otorgar.

En el lenguaje de la Halajá, el hombre creado es llamado “Talit”. Cuando el individuo comienza su camino espiritual, estas dos fuerzas lo “agarran”, es decir, lo dominan. En un momento quiere unirse con el prójimo y otorgar, y de pronto, es dominado por el deseo de recibir, queriendo gozar del prójimo y aprovecharse de él. Pero cuando avanzamos en la espiritualidad, aprendemos a controlar estas dos fuerzas y a determinar en cada situación la correcta y precisa combinación entre ellas, ya sean tres partes, un cuarto o un medio.


EL LENGUAJE DE LA HAGADÁ

La siguiente cita es tomada del libro, Midrash Rabá:

…Cuando Rebeca estaba parada al lado del seminario
de estudios (Beit Hamidrash), Jacob se disponía a salir…
y cuando pasaba por una casa donde se realizaba
el trabajo de ídolos, Esaú corría y quería salir”.

Los cabalistas eligieron este lenguaje pintoresco para explicarnos situaciones espirituales que les era difícil describir con los demás lenguajes.

Jacob en este caso, es la fuerza positiva que le ayuda al hombre creado a elevarse al nivel del Creador, y ser quien ama como Él. Esaú, por otro lado, representa la fuerza que al parecer impide que el hombre creado consiga dicha Meta.

Es decir, también en los Midrashim (Interpretaciones de la Torá), cada palabra tiene un significado interno

En este relato en particular, se explica cómo se puede determinar la relación entre las fuerzas, o sea, cuál de ellas predominará en nosotros. Este ejemplo nos enseña que todo depende de la sociedad en la que elegimos vivir. Hay ambientes que apoyan nuestro avance espiritual, y hay otros que nos alejan de la espiritualidad.


EL LENGUAJE DE LA KABALÁ

El lenguaje más adecuado para nuestra generación es el lenguaje de la Kabalá. Éste se encuentra por ejemplo en los libros: “Peldaños de la Escalera” del Rabash, Rabí Baruj Shalom Ashlag, hijo primogénito de Baal HaSulam, el más grande cabalista de nuestros tiempos. 
Quien estudia Kabalá llega a ver que la Torá habla del Mundo Superior, sobre el amor y la unión entre las almas, y no se confunde pensando que se trata de ética, o de historias de nuestro mundo

Pero el más grande valor que tienen estos libros del Rabash, es que uno puede identificarse con lo que estudia; descubrimos que se trata de nosotros mismos.
Por ejemplo, dijimos que hay dos fuerzas que ayudan al hombre creado a llegar al nivel del Creador, y nos preguntamos, ¿cómo sería posible que el deseo de disfrutar a costa del prójimo nos ayude en el avance espiritual? 
Rabash explica que cada vez que se despierta en el hombre el deseo de aprovecharse del prójimo, este deseo le muestra cuán lejos está de ser como quien da y ama, es decir, como el Creador.

De hecho, esta sensación le ayuda a no mentirse a sí mismo pensando que ya es “un justo absoluto”. Y es sólo así como se hace posible llegar a pedirle al Creador que nos ayude a superar ese deseo

Ésta es la esencia de lo que escribieron todos los cabalistas, en los cuatro idiomas.

Rabí Shimon Bar Yojai dijo, ¡Ay de quien dice que la Torá viene a contarnos simples historias… sino que todos los asuntos de la Torá son cosas elevadas y secretos superiores!.


martes, 23 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: EL QUINTO MANDAMIENTO




EL QUINTO MANDAMIENTO (1)



(1) El Quinto Mandamiento, según el Tanaj (Antiguo Testamento), se refiere a “Honra a tu padre y a tu madre”, a diferencia de la enumeración de los Diez Mandamientos en el cristianismo.


El libro del Zohar nos revela el significado espiritual del mandato “honra a tu padre y a tu madre” de la siguiente manera: cualquier persona que quiera elevarse a un grado más elevado, tiene que honrar –o sea, investigar y reconocer la importancia– del grado superior llamado, Aba ve Ima (padre y madre, en hebreo).
Si realizáramos una encuesta alrededor del mundo, con una sola pregunta: “¿Qué son los Diez Mandamientos?”, hay una gran probabilidad que la mayoría de las respuestas serían, “Se trata de diez leyes morales que fueron impartidas al pueblo de Israel en la Escena del
Monte Sinaí”, o algo por el estilo. 
Si les hiciéramos la misma pregunta a los cabalistas, sin embargo, las posibilidades de recibir una respuesta totalmente opuesta, son muy altas.


Los Diez Mandamientos, de acuerdo a la Kabalá, son diez leyes espirituales que guían al ser humano en su sendero espiritual hacia la Meta de su creación.
Miremos como ejemplo el Quinto Mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre”. A primera vista, éste parece ser una ley que tiene como objetivo enseñarle al hombre cómo comportarse en su vida familiar, lo cual es válido en el plano corporal. Pero los cabalistas nos explican que se trata de una ley espiritual natural, que tiene como fin guiarnos en cómo elevarnos de nuestro grado actual, nuestra naturaleza corporal, al nivel espiritual, superior, llamado en la Kabalá, “Aba ve Ima”, (padre y madre, en hebreo).


MUNDOS SUPERIORES

El cabalista que asciende la escalera espiritual descubre que fuera de lo que siente en este mundo, existe a su alrededor un mundo adicional. Se entera que hay fuerzas que actúan sobre él y manejan todas sus acciones y sentimientos, desde esta área adicional.
La palabra Mundo, (Olam, en hebreo) deriva de la palabra Ocultación (haAlamá, en hebreo), lo cual significa que el mundo funciona como un filtro que va ocultando y disminuyendo la cantidad de Luz Superior –placer– que llega al ser humano.
El Mundo Superior está hecho de cinco escalones, colocados uno encima del otro, llamados: Keter, JojmáBiná, Tifferet y Maljut.

Keter, representa el Creador, Jojmá es llamada Aba (padre) y Biná, Ima (madre). Tifferet y Maljut son llamados Banim (hijos), y representan al creado, el ser humano.


ABA VE IMA (PADRE Y MADRE)

Los cabalistas nos explican cómo sucede el ascenso de un escalón espiritual a otro. 
Dicen que comienza de Keter, es decir, del Creador.
La palabra en hebreo que denomina el CreadorBoré, proviene de dos palabras hebreas, (ven) y Reé (ve), O sea, Ven y Ve. Éstas significan la convocatoria especial que manda el Creador al ser humano a través de Aba ve Ima, con el objetivo de que el ser humano se eleve a un escalón espiritual más alto, y descubra una realidad espiritual más amplia.
Aba ve Ima son dos fuerzas que le ayudan al ser humano a realizar este ascenso. Lo elevan a nuevas alturas espirituales, y le abren nuevos horizontes.

Ima (madre) es el nombre de la fuerza que corrige al ser humano y lo prepara para elevarse a un escalón superior. Esta fuerza le imparte al hombre una Luz especial, llamada Luz de Jassadim (Luz de misericordia, en hebreo), mediante la cual, se eleva de su escalón espiritual actual al próximo.
Desde el momento en que el hombre arriba a su nuevo escalón, la segunda fuerza, llamada, Aba (padre), le imparte abundancia y lo llena de una Luz especial llamada Luz de Jojmá (Luz de sabiduría, en hebreo).
De esta manera, mediante estas dos fuerzas –Aba ve Ima– logra el ser humano progresar en su camino espiritual. Este proceso se repite una y otra vez. Cada vez que el individuo llega a un nuevo estado, descubre en él Aba ve Ima más elevados, y se apoya nuevamente en ellos para seguir su ascenso a través de la escalera espiritual.


¿QUIÉN SE MERECE LOS HONORES?

En el Libro del Zohar (Parashá, Tetzavé), escribe Rabí Shimón Bar-Yojai:
 “…y es debido a esta corrección que
cambiaron los nombres de Jojmá y Biná a Aba e Ima;
Tifferet y Maljut son llamados, Banim (hijos)…

El Libro del Zohar, nos revela con esto el significado espiritual del mandato “honra a tu padre y a tu madre”, de la manera siguiente: el que quiere ascender a un grado más elevado, debe honrar –es decir, investigar y reconocer la importancia– del escalón más alto, llamado Aba ve Ima (padre y madre). De esta manera, aprende el ser humano mediante la sabiduría de la Kabalá, cómo apoyarse en estas dos fuerzas que recibe de los niveles superiores, para ascender la escalera espiritual, hasta llegar al grado más elevado llamado, Gmar Tikkún (el fin de la corrección, en hebreo), el grado de amor absoluto y felicidad.

lunes, 22 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: DOS ÁRBOLES - UNA SOLA RAÍZ



DOS ÁRBOLES - UNA SOLA RAÍZ

En el relato bíblico del paraíso hay una descripción del Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento. En ambos árboles están imbuidas las instrucciones para establecer la correcta relación entre el Creador y el creado. 
¿Cuál esla estructura del alma de Adam HaRishón (El Primer hombre, en hebreo)?¿Cuál es el significado cabalístico escondido en el pecado del Árbol del Conocimiento? Y ¿cómo corrige un cabalista este pecado?

De todos los árboles del jardín comerás,
pero del Árbol del Conocimiento no comerás,
porque al hacerlo, morirás”.
(Génesis 2, 16-17)

Deleite, prohibición, vida, muerte, pecado, castigo, Árbol del Conocimiento, Árbol de la Vida. 
En el relato misterioso del paraíso, se encuentran todos los elementos que componen un drama clásico. Muchas leyendas se han escrito acerca de lo que allí ha acontecido o no. 
La sabiduría de la Kabalá viene al rescate, proveyéndonos una explicación fiel acerca del significado verdadero.
Según la Kabalá, la historia del paraíso es en realidad, una colección de instrucciones de operación para la restauración del alma fragmentada que existe en nosotros.

Tal como lo describe el Rabash (Rabí Baruj Shalom Ashlag) en su artículo (nº. 10 del 1984),
 el Creador creó una sola alma, llamada Adam HaRishón (El Primer Hombre, en hebreo):
“…todas las almas vienen del alma de Adam HaRishón,
porque después del pecado del Árbol del Conocimiento,
esta alma se dividió en seiscientas mil almas.
Esto quiere decir que lo que tenía Adam HaRishón
como una sola Luz en el Jardín del Paraíso, denominada
en El Zohar “Zihará Ilaá (Luz Superior), se dispersó
entonces en múltiples partes”.
“Resulta que cada uno nace con un solo fragmento
del alma de Adam HaRishón, y cuando lo corrige ya
no tiene que reencarnarse más”, 
(Rabash, “Artículo nº. 12, 1984”).

Al ser creada, se encuentra esta alma en el estado llamado Jardín del Paraíso. Según la Kabalá, está compuesta de 613 deseos que se dividen en dos tipos:
1. Árbol de la Vida 248 deseos puros, refinados, a través de los cuales podemos acercarnos al Creador, por lo que es permitido usarlos, realizarlos.
2. Árbol del Conocimiento 365 deseos impuros (egoístas), los cuales nos alejan del Creador, por lo que inicialmente, está prohibido usarlos.

En la Kabalá, la palabra “prohibido” se refiere a “imposible” y la palabra “permitido” a “posible”. De aquí que el objetivo del decreto que permite comer del Árbol de la Vida –lo cual significa usar, realizar los 248 deseos  puros – es explicarle al ser humano cuáles son los deseos que puede utilizar para acercarse al Creador. 
En contraste, la prohibición de comer del Árbol del Conocimiento –usar, realizar los 365 deseos impuros, egoístas– le indica al ser humano de qué deseos tiene que cuidarse para no desprenderse del Creador.


PECADO PREDISEÑADO

“…no podía ingerir del Árbol del Conocimiento con la intención de otorgar, sino que lo ingirió con la intención de recibir. Esto es llamado ‘el aspecto del corazón’.
Es decir que el corazón quiere únicamente lo que le trae beneficio propio. Y este fue el pecado del Árbol del Conocimiento”,
(Rabash, “Artículo nº. 12, 1984”).

Y efectivamente, después de haber comido del Árbol del Conocimiento, pese a la prohibición, Adam HaRishón descubre qué difícil es mantener la relación con el Creador. Los 365 deseos grandes que simboliza el Árbol del Conocimiento se revelan y Adam HaRishón pierde el control.
Sin embargo, hay que entender que este pecado no era casual, sino, predeterminado
El objetivo de este pecado era traer al ser humano, a fin de cuentas, al estado en el que pueda usar, realizar todos sus 613 (248+365) deseos plena e ilimitadamente.
No obstante, como resultado de este pecado, todos los deseos pasaron un proceso de fragmentación, tal como un rompecabezas en el que todas sus partes se han separado y mezclado entre sí, hasta que es imposible saber adónde pertenece cada pedazo. 
Es así como Adam HaRishón perdió la habilidad de usar incluso los 248 deseos puros que podía utilizar anteriormente. En este proceso de fragmentación, se dividió el alma de Adam HaRishón en múltiples almas particulares, y éstas descendieron al lugar más distante del Creador, este mundo. 
En cada uno de nosotros existe un fragmento de aquella alma general de Adam HaRishón. Y aunque no lo sintamos, dentro de cada una de nuestras almas latentes, existen dos tipos de deseos que están mezclados entre sí: los permitidos, y los prohibidos.
El despertar y  la reconstrucción de nuestra alma se realiza mediante la Luz que Reforma, que se atrae a través del estudio, desde las fuentes auténticas de la Kabalá. 
Primero, tenemos que separar los deseos ásperos de los refinados, o sea, entre el Árbol del Conocimiento y el Árbol de la Vida, y luego, adquirimos la plena capacidad de utilizar y realizar
correctamente ambos árboles en conjunto, es decir, todos los 613 deseos del alma, experimentando una existencia plena y segura, lo cual fue desde un principio la Meta de la Creación.



















domingo, 21 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: LA KABALÁ EXPLICA LA BIBLIA



LA KABALÁ EXPLICA LA BIBLIA

¿Qué se necesita para crear el libro más popular de todos los tiempos? Aparentemente
requiere descubrir un mundo donde no existen las palabras...

Moisés, quien bajo inspiración divina escribió los cimientos de la Biblia, fue encontrado por la hija del antiguo gobernante egipcio, el Faraón, en un pesebre de papiro a la orilla del Nilo. Fue criado en la casa del Faraón y como príncipe, tuvo acceso a todo lo que cualquiera pudiera desear. Hasta que un día, decidió embarcarse en el viaje que lo llevó a descubrir el Mundo Superior.
Descubrió que ése no era un lugar físico sobre la tierra sino un mundo interno de sensaciones completamente nuevas y maravillosas, inalcanzables por nuestros 5 sentidos tradicionales.

Cuando decimos “un mundo”, la imagen que probablemente nos viene a la mente es, un amplio espacio físico lleno de objetos, plantas, animales y personas. Sin embargo, el Mundo Superior es percibido por medio de la interioridad del ser humano, donde uno se conecta con las fuerzas que propulsan la realidad llamada “nuestro mundo”, a través de nuestros cinco sentidos. Y en el punto más alto del Mundo Superior, uno descubre que todas estas fuerzas están conectadas a una única y abarcadora Fuerza Superior llamada “Luz Superior”.


PALABRAS PARA DESCRIBIR EL MUNDO ESPIRITUAL

La Biblia es aún hoy en día el libro más famoso que jamás haya sido escrito, aunque fue concebido hace miles de años. Su verdadero contenido y propósito yace en el vocablo Torá (en hebreo: Ohr – Luz y Horaá – instrucción) que nos indica que el libro es un manual para sentir la Luz Superior que se encuentra en el Mundo Superior que Moisés había descubierto.
Pero como ahí no existen palabras, la Torá utiliza términos terrenales para describirlo. ¿Cómo, acaso, pueden nuestras palabras corrientes describir al Mundo Superior?

La Kabalá explica que las fuerzas espirituales de ese mundo son las que gobiernan y dirigen todo en el nuestro. De modo que cada fuerza del Mundo Superior se manifiesta en nuestro mundo. Estas fuerzas se llaman “Raíces”, y sus manifestaciones en nuestro mundo se llaman “Ramas”.
Por eso, el lenguaje utilizado en la Torá se denomina “El Lenguaje de Ramas”. Es decir, cuando Moisés quiso describir algún fenómeno del Mundo Superior, lo llamó por su rama manifestada
en nuestro mundo. Por ejemplo, usaba la palabra “piedra” para denominar la fuerza espiritual que se manifestaba en nuestro mundo como una piedra. Así que la palabra “piedra” no se refería a la piedra que nosotros vemos y sentimos, sino a su raíz espiritual.
Igualmente, cada palabra de la Biblia describe acontecimientos del Mundo Superior. Y cuando se lee con esto en mente, le damos al libro el uso que su autor pretendía: como guía para quien se embarca en el camino del descubrimiento espiritual.


CUANDO LAS PALABRAS PIERDEN SU SENTIDO

A medida que fue pasando el tiempo, el verdadero significado cabalístico de la Biblia fue olvidándose. En vez de ser leído con el fin de penetrar el Mundo Superior y sentir la Luz Superior, mucha gente empezó a creer que el libro hablaba sobre nuestro mundo: relaciones entre personas, enseñanzas morales y consejos para resolver y organizar nuestros asuntos mundanos; o que era simplemente una narración histórica
Ambas interpretaciones del texto son equivocadas , ya que el mismo fue escrito en el Lenguaje de Ramas, y trata solamente del Mundo Superior.

No obstante, existe evidencia arqueológica de que los acontecimientos históricos que se describen en la Biblia realmente sucedieron en nuestro mundo. ¿Acaso sostienen los cabalistas que ninguno de estos hechos realmente hayan sucedido? No, justamente lo contrario: Ellos nos ayudan a comprender por qué todos estos tenían que ocurrir también en nuestro mundo. Cada objeto y cada acontecimiento
de este mundo surge y es dirigido por su raíz en el mundo espiritual. Por eso, cada objeto espiritual debe manifestarse también en nuestro mundo. Es decir, a pesar de que la Biblia solamente describe el Mundo Superior, los eventos correspondientes también deben acontecer en el plano terrenal.


LEER CORRECTAMENTE LA TORÁ

La diferencia básica aquí es que los cabalistas consideran los objetos y sucesos espirituales (las Raíces), infinitamente más importantes que sus consecuencias materiales. Explican que un cabalista con el excepcional alcance espiritual de Moisés, sería incapaz de escribir ni una sola palabra con el simple propósito de hablarnos de historia o de ética. Su única meta en la vida sería revelar a la humanidad el Mundo Superior, para ayudarnos a percibirlo como él lo hizo, alcanzando así la meta más elevada de nuestra existencia. De ahí que la manera correcta de leer la Torá es comprendiendo
que cada palabra se refiere a una fuerza espiritual que se encuentra en el Mundo Superior

Entonces, uno comienza gradualmente a conectarse con estas fuerzas y a percibirlas, tal como lo hizo Moisés. Quienes ya han desarrollado la habilidad de percibir el Mundo Superior se llaman “cabalistas”, y cuando leen la Torá no visualizan sucesos históricos ni enseñanzas morales. 
En cambio, perciben claramente cómo las fuerzas espirituales nos gobiernan a nosotros y a todo lo que nos rodea, y cómo todo se une finalmente en la infinita y perfecta Luz Superior.

viernes, 19 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: EL SECRETO DE LAS LETRAS



EL SECRETO DE LAS LETRAS

El alfabeto hebreo que acompaña a los escritos cabalísticos desde su origen, fascina, intriga. ¿Cuál es el secreto imbuido en estas letras? 
“¡Cambié mi nombre! Desde hoy me llamo Luz en lugar de Lucía. Estoy segura de que este cambio me abrirá el camino a cosas buenas en la vida y me hará mucho más feliz”. 
Este tipo de declaraciones se ha oído miles de veces. Muchos piensan que al cambiar el nombre con el que nacieron, transformarán su destino para bien. Creen en el poder místico y espiritual de las letras hebreas, utilizándolas como amuletos, en meditaciones y en las Cartas del Tarot. Nos preguntamos, entonces, ¿dónde yace la verdad?
La auténtica sabiduría de la Kabalá afirma que aunque a un individuo le ayude psicológicamente el cambiar su nombre – especialmente si está convencido de que el nombre con el que nació le ha traído mala suerte– esta simple modificación no trae un cambio verdadero en la vida.


EL MUNDO FUE CREADO CON LA LETRA BET (segunda letra del alfabeto hebreo)

“Cuando Quiso crear el mundo, vinieron a verlo [Al Creador] todas las letras en orden descendiente desde la última hasta la primera, y la final –la letra Tav– entró primero. Le dijo al Señor: ‘Maestro del Universo, es bueno para Ti crear conmigo el mundo…porque soy la letra final de la palabra Verdad (Emet, en hebreo). Y Verdad es Tu nombre. Es muy adecuado para un Rey comenzar con la letra de la Verdad y usarme para crear el mundo’. Le respondió el Señor: Eres bella y honesta, pero no eres
adecuada para la creación del mundo…”
(“Artículo de las Letras”, Preámbulo del Zohar).

Así comienza Rabí Shimon Bar-Yojai el “Artículo de las Letras” del Libro del Zohar que revela el secreto de las letras hebreas. En su lenguaje pintoresco nos describe cómo se presentó cada una de las letras ante el Creador, pidiéndole ser usada para crear el mundo. Se presentaron en orden descendiente: la letra final del alfabeto –Tav– al principio, y la primera letra –Alef–, al final. 
El Creador “escucha” el pedido de cada una de las letras, les permite argüir su petición, y decide finalmente crear el mundo con la letra Bet.
La letra Bet le dijo: ‘Maestro del Universo, es bueno para Ti crear conmigo el mundo, porque conmigo te bendicen Arriba y abajo (Ésta es la primera letra de la palabra Bendición en hebreo: Brajá). Le respondió el Creador: por cierto crearé el mundo contigo…”
(“Artículo de las Letras”, Preámbulo del Zohar).

¿Por qué se creó el mundo con la letra Bet? Y ¿qué tiene que ver esta historia cabalista, cautivadora, con nosotros?


DE ABAJO HACIA ARRIBA DE TAV A ALEF

Según la Kabalá, cada una de las 22 letras hebreas representa un proceso espiritual interno, un estado espiritual específico que ocurre internamente. Cuanto más uno avanza en su camino espiritual hacia el Creador, más partes de la realidad espiritual descubre. Cada fase de este progreso es considerada el descubrimiento de una “letra” adicional.
El individuo asciende la escalera espiritual en orden alfabético, atravesando el mismo trayecto que el Creador utilizó creando las letras, sólo que el individuo lo hace de abajo hacia Arriba, desde la letra final hasta la primera. Comienza con la letra Tav, adquiriendo cada una de ellas, hasta llegar a la letra Bet, que representa el trato perfecto del Creador al creado. Este avance comienza desde el estado en el que estamos hoy día, inconscientes de toda percepción espiritual, y culmina con la revelación
del pleno estado espiritual.


¿QUÉ ES LO QUE SE ENCUENTRA DETRÁS DE LAS LETRAS?

La letra Bet proviene originalmente de la Sefirá de Biná. Ésta representa la actitud de amor y entrega del Creador hacia el ser humano. Después que el hombre descubre este trato internamente, comienza a reproducirlo, a amar y otorgar como el Creador, adquiriendo la capacidad de percibir el mundo espiritual en el proceso, hasta alcanzar el nivel final del Creador Mismo.
Este completo proceso espiritual está detallado en un lenguaje críptico en la Biblia. El cabalista que ya se ha elevado al nivel espiritual es capaz de descubrir el significado espiritual oculto en las Escrituras detrás de las formas de las letras y palabras.


LA RAÍZ DEL ALMA EL NOMBRE VERDADERO

Las combinaciones que forman las letras entre sí nos muestran las diversas posibilidades de revelación del trato del Creador a nosotros. El orden en que se escriben y las conexiones entre ellas, crean en el hombre un cambio constante de sentimientos. Para quien descubre el secreto de las letras, la lectura del texto cabalista se convierte en una experiencia real, mediante la cual percibe el mundo espiritual y siente la combinación única de las letras que componen su nombre. El grado espiritual que alcanzó es lo que le otorga al hombre su nombre.

Cuando uno se eleva al próximo grado espiritual, su relación con la Fuerza Superior cambia y trae consigo un cambio de letras, resultando en un nombre nuevo que concuerda con el nuevo grado obtenido. Sólo cuando alcanza el último escalón, llegando a la raíz individual de su alma, el ser humano recibe su nombre final, el verdadero. Puesto que cada uno de nosotros tiene una raíz distinta de alma, cada uno tiene un nombre diferente.

Por lo tanto, un cambio artificial de nuestro nombre no nos ayudará a obtener una vida mejor. Sin embargo, si deseamos saber cuál es nuestro nombre verdadero, es decir, cuál es la raíz de nuestra alma realmente, mejorando nuestra vida en el proceso, debemos elevarnos hacia el mundo espiritual y descubrirlo.



















jueves, 18 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: REZO EN APUROS, UN REZO VERDADERO




REZO EN APUROSUN REZO VERDADERO

¿Qué es el Tikkún? ¿Quién lo necesita? ¿Qué es lo que tenemos que corregir?

En Kabalá, el término Tikkún (corrección) es el concepto más importante. Es el medio por el cual se alcanza la Meta del Creador hacia Su creación (nosotros). 
La tradición judía está repleta de historias acerca de cabalistas que se recluyen voluntariamente o se internan de forma solitaria en las montañas para hacer Tikkunim (plural de Tikkún).
La realidad, lamentablemente, es bastante menos romántica. Tikkún es la transformación de las cualidades propias: pasar del egoísmo al altruismo. En palabras sencillas, cuando una persona deja de pensar en su propio bienestar y comienza a tomar en cuenta el beneficio de todos los demás, a esa persona se le considera corregida.

La Kabalá explica que el Creador es benevolente y quiere hacer el bien a Sus criaturas. También aclara que ya que Él es lo mejor que existe, quiere que seamos como Él
En el momento de nacer, nos dicen, no tenemos el mínimo parecido al Creador, sino que cada uno denuestros rasgos está en completa oposición a los Suyos.

El Tikkún es, por lo tanto, la transformación de las cualidades propias, de humanas (egoístas) a divinas (altruistas y benevolentes).

Pero si Él es bueno y quiere favorecernos, ¿cómo nos beneficia el llegar a ser altruistas y pensar en los demás? El beneficio no radica en la transformación del egoísmo en altruismo, en sí, sino, en la percepción realzada que proporciona: adquirir la equivalencia de forma del Creador. Ya que cuando adquirimos Sus cualidades, adquirimos también Su perspectiva. Por este motivo, los cabalistas explican que la persona que se adentra en el mundo espiritual por vez primera (en la que se le refiere como un “infante”) observa el mundo de un extremo al otro. Y cuanto más nos desenvolvemos en la espiritualidad, más aguda y profunda se vuelve nuestra percepción. Eventualmente, cuando todas nuestras cualidades son semejantes a las de Él, llegamos a ser omniscientes, todopoderosos, recibiendo y dando todo, al mismo tiempo.


EL REZO

Existe un solo medio que nos puede traer el Tikkún, el rezo. Es más, de acuerdo a la Kabalá, hay una sola oración que el Creador escucha: el rezo por lograr el Tikkún, la correción de uno.

De hecho, si observamos el mundo a nuestro alrededor y consideramos el estado hacia el que la humanidad rápidamente está decayendo, quedará muy claro que, o no estamos rezando por nuestra correción o nuestras plegarias no están siendo contestadas.

Una oración, como explica la Kabalá, es una petición para ser corregidos

Cuando he intentando con mucho esfuerzo ser como el Creador, benevolente, dador, y bueno, y siento que he fallado completamente, entonces me vuelco al Creador y de corazón pido de Él

Hazme como Tú, porque yo no puedo hacerlo por mí mismo”.

A este respecto, el gran cabalista del siglo XX Rabí Yehuda Ashlag escribió en una carta a un estudiante:
No hay estado más feliz en la vida que cuando uno se
encuentra totalmente desesperado de su propio poder,
o sea, que ya se ha esforzado y ha hecho todo lo que ha
podido, y no ha encontrado remedio. Esto es así porque
uno entonces es digno de pedir sinceramente Su ayuda,
ya que uno sabe con certeza que el trabajo propio no

será suficiente"
[Rabi Yehuda Ashlag, carta nº 57, 1935]

En la Biblia está escrito, “el corazón del hombre es perverso desde su juventud” (Génesis 8:21). 

Por tanto, para lograr la corrección, necesitamos ser cambiados por la única fuerza que no es maligna (egoísta): el Creador.

Así, aunque parezca un tanto paradójico, la única forma mediante la que podemos lograr plenitud, satisfacción y placer ilimitado es cuando dejamos de preocuparnos por nuestro bienestar y empezamos a cuidar del bienestar de todos los demás.

Este mensaje es el gran “secreto” que la Kabalá ha ocultado en su interior por dos mil años, desde la escritura (y posterior ocultamiento) de El Libro del Zohar.

Hoy día, en el principio del siglo XXI, los cabalistas ya no ocultan el mensaje. En su lugar, aseguran que la humanidad en su conjunto está lista para recibirlo. Todos sus libros se refieren únicamente a esta transformación, y si leemos los escritos del gran cabalista, Yehuda Ashlag, veremos que es así como él explica cada texto cabalístico, desde El Libro del Zohar (del Rashbí) hasta El Árbol de la Vida (del Arí).
Si leemos los libros de Kabalá con un solo objetivo en mente, ser corregidos en el sentido verdadero de la palabra, dejarán de ser misteriosos para nosotros. 
El poder que poseen nos afectará; empezaremos a ver y a sentir el mundo de una forma completamente diferente.
















miércoles, 17 de septiembre de 2014

TEMAS SELECTOS: DESCUBRIR EL TESORO



DESCUBRIR EL TESORO

“Rabí Shimón Bar-Yojai empezó a llorar, diciendo: ¡Ay si divulgo! y ¡Ay si no lo hago!... ya que si no divulgo, se perderán las revelaciones de la Torá; y si las revelo, tal vez se entere de los secretos de la Torá alguien que no los merezca”.
[“Introducción a la Idra Raba”, Libro del Zohar, Parashat Nasó]

Los cabalistas siempre han estado buscando maneras de divulgar al pueblo el método de alcanzar la perfección. Pero esta no es una tarea sencilla, exigió de los cabalistas un gran esfuerzo para superar toda clase de limitaciones.
La cita de arriba atestigua el gran conflicto interno en el que se encuentra Rabí Shimon Bar-Yojai. Quiere compartir con el mundo los conocimientos de la Kabalá, pero teme no ser comprendido
apropiadamente. Para poder entender este conflicto y por qué es tan difícil, primero tenemos que familiarizarnos con uno de los más grandes secretos: El significado verdadero del término,
Torá(Biblia, en hebreo).


LA TORÁ COMO CONDIMENTO

Rabí Shimon dijo, ¡Ay de quien dice que la Torá viene a contarnos simples historias! Sino que todo lo dicho en la Torá, son cosas elevadas y secretos superiores
[Libro del Zohar, Parashá BeHaalotjá].

El Zohar nos revela que la Torá no es una acumulación de relatos históricos o de leyes éticas terrenales, como fuimos acostumbrados a creer. De hecho, en muchos lugares del Zohar, se enfatiza: “Creé la inclinación al mal, creé la Torá como condimento, ya que la Luz de la Torá la reforma [a la inclinación]”.
Los cabalistas explican que la Torá es una fuerza especial, un condimento, que tiene como objetivo ayudarnos a realizar la Meta de la Creación, la de elevarnos por encima del ego (la inclinación al mal) e igualarnos a la Fuerza Superior que rige la realidad: la fuerza de amor y otorgamiento. 
La Torá fue impartida a los seres humanos, originalmente, sólo con este propósito.

La Torá tiene una cualidad especial; si se la usa conforme a su objetivo, es decir, con la intención de asemejarnos a la Fuerza Superior, nos eleva a una vida completamente diferente. 
Pero si nos involucramos en ella por otros motivos, puede hacernos daño; como está escrito:
Logró, se le convierte en Poción de Vida. No logró, se le vuelve Poción de Muerte”, 
(Masejet Yomá, 72, 72).

La expresión Poción de Muerte significa que la ocupación en la Torá incrementa el egoísmo. 
O sea, aparte del ego corporal, se le añade al individuo un ego espiritual. 

Este incremento de egoísmo le causa al individuo sentirse como un hombre virtuoso, justo, que merece pago del Creador y de los demás seres humanos, tanto en este mundo como en el próximo, y que ya tiene su lugar “reservado” en el paraíso. Esta es la razón por la que Rabí Shimon Bar-Yojai clama con “¡Ay!” en la cita mencionada.

Rabí Shimon  Bar-Yojai quería presentar la sabiduría de la Kabalá sólo a aquellos que tuvieran la necesidad verdadera de corregirse a sí mismos y asemejarse al Creador. Pero tuvo el temor de que se hiciera con esta sabiduría lo que se ha hecho con la Torá, o sea, que se ha usado como un medio de obtener honores, dinero y control. Además, tenía miedo de que se interpretara literalmente.
Por consiguiente, escribió su libro sagrado de El Zohar en codificación especial, sabiendo que éste sería ocultado por milenios hasta que la generación estuviera lista.


ASCENDER LA ESCALERA ESPIRITUAL

Rabí Shimon alzó sus manos y lloró, lamentando ¡Ay de quien se encuentre en aquel tiempo!, y bienaventurado será todo aquel que suceda encontrarse en ese tiempo. E interpreta: ¡Ay de quien se encuentre en aquel tiempo!, porque cuando venga el Señor a ver la cierva, examinará todos los hechos de cada uno… bienaventurado será todo aquel que suceda encontrarse en
ese tiempo, porque logrará aquella Luz de la Felicidad
del Rey”, 
[Advenimiento del Mesías”, Libro del ZoharParashá Shemot].

En lenguaje pintoresco, describe El Zohar a Rabí Shimon Bar-Yojai, mirando hacia el futuro y lamentando los tiempos del final del exilio, en los que sería necesario divulgar la sabiduría de la Kabalá con el fin de realizar la Meta de la Creación. 
Rabí Shimon es consciente de que parte de las personas harán un mal uso de ella, y es lo que lamenta. Le duele a Rabí Shimon concebir que las personas (acostumbradas a utilizar la Torá, incorrectamente, reprimiendo las preguntas existenciales que les surgen) se acerquen a la Kabalá de la misma manera equivocada. Es acerca de ellas que clama ¡Ay!

Sin embargo, agrega de inmediato, que también habrá muchos otros que alcanzarán la gran Luz a través de ella. “Bienaventurados” aquellos en los que despierte la pregunta “¿para qué vivimos?”, ya que ésta los vinculará con la “Luz que reforma”, cubierta en los libros de Kabalá. 
Entonces, “cuando el Señor venga a ver la cierva”, o sea, cuando la Luz Superior venga a llenar las almas, podrán estas personas deleitarse con “la felicidad del Rey.

Nuestra generación es afortunada por haber recibido el Comentario Sulam (Escalera, en hebreo) de El Libro del Zohar. Esta interpretación es la primera y única que le permite al ser humano dirigirse correctamente hacia el estudio de la Kabalá y descubrir el tesoro que ha ocultado Rabí Shimon en el Libro del Zohar. Este comentario tiene un nombre apropiado –Escalera (El significado de Sulam, en hebreo)–, ya que sirve como una escalera para ascender directamente a la plenitud.
El nacimiento de este Comentario Sulam del Libro del Zohar en nuestra época no es casual; es una prueba irrefutable de que estamos realmente acercándonos a “La Luz de la felicidad del Rey”.