martes, 9 de septiembre de 2014

EL CAMINO ESPIRITUAL Y EL MUNDO MODERNO 2




GLOBALIZACIÓN Y ESPIRITUALIDAD

La globalización de la economía implica que cualquier mercado está inextricablemente ligado a la economía mundial. En esta nueva realidad, debemos descubrir la forma correcta de actuar
dentro de un sistema interconectado. Y, ¡qué mejor ejemplo de estudio que la Naturaleza misma, que es la madre de los sistemas integrales perfectos!

Una y otra vez reaparece la sensación de una crisis a escala mundial. Todos los intentos por predecir las tendencias económicas han resultado inútiles. Entonces ¿Cómo establecemos un sistema económico verdaderamente viable y estable?
La respuesta, según la sabiduría de la Kabalá es realmente muy simple. No se necesita ser un economista brillante para darse cuenta. Sólo debemos estar conscientes que tanto nosotros como todo lo que hacemos, incluyendo la economía, debe seguir las leyes del sistema universal, llamado Naturaleza. Es decir, alcanzar una perfecta unidad, donde el trabajo de cada individuo beneficia a la totalidad.
El cabalista, Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), escribe en su artículo “Construyendo la Sociedad del Futuro” que “…cada miembro está obligado por Naturaleza a cubrir sus necesidades básicas a través de la sociedad, y también a beneficiar a la sociedad con su propio trabajo”.
Los sistemas artificiales que hemos establecido en la sociedad humana están en completo contraste con este principio. El núcleo de nuestro comportamiento es el ego, que pone estos sistemas en movimiento; el interés personal antes que el general, la búsqueda de bienes materiales, honor y control; incluso (o especialmente) a expensas de los demás. Todo esto guarda una relación directa con la economía.
En nuestro sistema económico basado en el ego, el interés personal de los capitalistas y de los accionistas es la prioridad máxima de las compañías. Incluso cuando ayudan a la comunidad, uno no puede evitar preguntarse si solamente buscan hacerse publicidad y engrandecer su reputación en los medios.

GLOBALIZACIÓN + EGO = CALLEJÓN SIN SALIDA

Luego de miles de años de desarrollo egoísta nos encontramos arrinconados en una esquina: cuanto más intentamos beneficiarnos el uno del otro, más descubrimos nuestra interdependencia.
La mínima fluctuación en un mercado local puede provocar una turbulencia en el mercado mundial. La globalización ha provocado una fragilidad tal en nuestro planeta, que la mínima fisura puede hacerlo tambalear y caer. Sucesos locales tales como la crisis hipotecaria en EEUU, un desastre natural, un atentado terrorista, afectan directamente los precios de las mercancías internacionales y
amenazan la estabilidad de la economía mundial.

EL CAMINO DE SALIDA

“Y lo maravilloso de ello es que la Naturaleza, cual
hábil juez, nos castiga de acuerdo a nuestro desarrollo,
pues como ven nuestros ojos, cuanto más se desarrolla
la humanidad, tanto mayores son los dolores y sufrimientos
por conseguir nuestro sustento”.
[Rabí Yehuda Ashlag]

La Kabalá enseña que la humanidad está atravesando dos procesos paralelos: Por un lado, se nos está empujando a unirnos y a trabajar como un solo cuerpo. Por el otro, el egoísmo humano está creciendo constantemente. De una forma u otra la humanidad deberá dar un giro a su egoísmo y trabajar como un solo cuerpo. Pero en vez de tener que sufrir golpes que nos obliguen a llevar a cabo este cambio, los cabalistas sugieren que seamos nosotros mismos los que nos dominemos y tomemos el control del proceso. Al aprender acerca de este sistema general y sus principios, entenderemos qué cambios incorporar en nuestros sistemas sociales a fin de equilibrarlos con laNaturaleza, y prosperar en todos los ámbitos de nuestras vidas, incluyendo en el económico. 
Afortunadamente ya poseemos la ciencia que explica el plan de fondo de la Naturaleza: La sabiduría de la Kabalá.


TÍTERES ACCIONADOS POR HILOS

Claramente, la muerte de Sadam Hussein no va a detener la violencia. Para el mundo en general, él era un tirano cruel. Para los cabalistas, tan solo un títere accionado por hilos, cuya muerte podría marcar el amanecer de una nueva era.

Desde que estalló el conflicto en Irak, más de tres mil soldados estadounidenses han perecido, y la cifra sigue aumentando. Cientos de miles de civiles iraquíes han sucumbido a manos de sus conciudadanos. Irak es un reflejo desolador del estado actual en que se encuentra el mundo.
Según el cabalista Rabí Yehuda Ashlag, esto es tan sólo el principio. Escribió que si la humanidad no cambia su rumbo, podría ser arrastrada a una tercera y hasta una cuarta guerra mundial y aquellos que queden, de todas maneras tendrían que hacer el cambio que se requiere que nosotros hagamos hoy.
No es una cuestión de buenas o malas decisiones políticas, ni de un líder en particular que esté llevando al mundo a su perdición. Existe una razón por la que todo esto está ocurriendo y cuanto más pronto lo comprendamos, más rápido lograremos remediar la situación. Tal como lo expresa el Rey Salomón, no está en manos de los gobernantes determinar el curso que sigue el mundo; está en manos de la fuerza que lo ha creado y lo guía. Es por eso que está escrito, “A ti se te ha mostrado para que supieras que el Señor, Él es Dios; no hay nadie más que Él”. (Deuteronomio 4:35).
El cabalista Rabí Ashlag explicó que, ”No hay nadie más aparte de Él” significa que todo lo que experimentamos, bueno y malo, amigos o enemigos, son todos Sus mensajeros, sin excepción. Y si ésta es la manera en que los enfocamos, descubriremos al Creador a través de nuestra relación con ello.
“El corazón del rey es como un río; sigue el curso que el Señor le ha trazado”.
(Proverbios 21:1)
Hacia el final de sus días, Ashlag escribió una serie de ensayos en los que describe el curso de acontecimientos que se desencadenarían en el proceso del logro espiritual de la humanidad. Al tiempo que afirmó que estos eventos serían obligatorios, enfatizó que podría ser que se desarrollaran, ya sea internamente (dentro del reino espiritual de cada persona), o fuera de nosotros (en el mundo físico). En esos escritos, el Rabí Ashlag explica que el ego humano continuamente se desarrolla en cantidad y calidad. Queremos tener más dinero, más poder, más sexo, más de todo. Pero en la cumbre del egoísmo desearemos saber cómo controlar el mundo entero, cómo funciona todo y gobernarlo. En suma, anhelaremos ser como una deidad.
La Kabalá, y prácticamente todos los textos espirituales, nos explican que el Creador es bueno, y por lo tanto, desea hacer el bien a todos nosotros, Sus creaciones. Y puesto que no hay nada mejor que el Creador Mismo en toda la realidad, Él desea darnos todo de Sí Mismo; es decir, Su conocimiento y Su poder. El Creador nos ayuda a llevar esto a cabo, en la “escuela” de este mundo, mediante pruebas que tenemos que superar y es por eso que el ego humano se desarrolla continuamente: cuanto más grande el egoísmo, más se intensifica la prueba. Así vamos progresando en la espiritualidad: tratando de construir un mejor mundo y sociedad.
A medida que voy aprobando los exámenes, me voy convirtiendo en el “titular” de cada grado;
es decir, logro verlo desde el punto de vista del Creador, habiendo alcanzado Su conocimiento y poder, y por lo tanto, en ese nivel ya no soy más un títere accionado por hilos.

Las atrocidades de nuestro mundo son un reflejo de nuestro inflado e indómito ego. Pero estas penosas
experiencias no tienen por qué aparecer bajo la forma de tiranos, desastres naturales, terrorismo o pandemias globales. Si canalizamos nuestros egos en la dirección correcta en el momento que brotan, no tendrán por qué manifestarse de maneras tan negativas. El ego humano sólo apunta a cualidades de nuestra alma que (aún) no son similares a las del Creador. En un principio, las sentimos como pequeños inconvenientes,como ligeros dolores de cabeza. A medida que el ego crece y la diferencia con el Creador se acentúa, el dolor de cabeza se convierte en “migraña”. Pero, si trabajamos dentro de nosotros, mientras es una pequeña jaqueca, ésta no tendrá que convertirse en una migraña, por lo que evitaremos la necesidad de hacer frente a las tragedias colosales. Percibiremos la vida y nuestras relaciones con los demás, como una secuencia de revelaciones, infinitas posibilidades de parecernos al Creador. Por consiguiente, sentiremos amor por los demás en lugar de odio, y la escuela rigurosa se
convertirá en un alegre jardín de juegos. Para que esto ocurra necesitamos un sistema de enseñanza.
La Kabalá afirma que si no hay nada aparte de Él, entonces es Él que ha puesto el ego dentro de nosotros y que tuvo que haber tenido una razón. En lugar de tratar inútilmente de suprimir el creciente ego, la Kabalá ha desarrollado libros de estudio que nos muestran cómo canalizarlo, tal como lo hace el Creador con los corazones de los reyes, trazándoles el camino como si fueran ríos.
Esta es la gran revelación que la Kabalá ofrece al mundo: en lugar de ir aniquilándonos unos a otros, aprendamos todos a ser omniscientes, poderosos y semejantes a Dios. 
De ser así, ¡ganaremos todos! 






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