UN CABALISTA, UN GENETISTA, Y EL SENTIDO DE LA VIDA
PRIMERA PARTE
Si cree que la generosidad tiene su origen en la buena voluntad y en la preocupación por los demás, piénselo de nuevo. Recientes investigaciones genéticas demuestran que puede ser sólo una cuestión de los genes. Según la Kabalá, sin embargo, esto no es ninguna novedad.
El periódico de investigación Genes, Brain and Behavior (Genes, Cerebro y Comportamiento) recientemente publicó los resultados de un estudio efectuado por la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde muestra que las personas con un conjunto de genes específico poseen un 50% más de predisposición a ser generosos con su dinero.
Junto al científico que encabezaba este equipo de investigación, el profesor Richard P. Ebstein, discutimos los nuevos descubrimientos y sus implicaciones. El Dr. Ebstein (1) sostiene que nuestros genes son parcialmente responsables de todo nuestro comportamiento. ¿Por qué parcialmente?
Porque lo que no está determinado por nuestros genes, lo está por la influencia de la sociedad. Esto explica científicamente lo que la Kabalá afirma desde hace mucho tiempo.
A continuación tenemos fragmentos de nuestra conversación, donde se manifiesta por qué para la Kabalá los recientes descubrimientos científicos no son motivo de sorpresa.
(1) El Dr. Richard P. Ebstein es director del Centro Scheinfeld de Genética Humana
para las Ciencias Sociales, Universidad Hebrea. Dirige el Laboratorio de Investigaciones
del Hospital Memorial Herzog, Jerusalén, Israel. Descubridor del gen de la “búsqueda de la
novedad” (novelty-seeking).
Rav. Michael Laitman (cabalista) (ML)
Profesor Richard P. Epstein (RE): Comenzamos a investigar genes específicos para ver si influyen en el altruismo, utilizando un juego sencillo para hacerlo: a una persona se le dio un sobre con dinero.
Podía quedarse con todo el dinero o dar una parte a otra persona, sin saber nada acerca de ella, si lo necesitaba, si era un millonario o un indigente.
Cuando presenté este paradigma, me dijeron:“Vamos ¿qué clase de tonto renunciaría a alguna parte del
dinero? Cualquiera tomaría todo el dinero y se iría a su casa. ¿Cuál es la motivación para regalarlo?”
Resulta que sólo el 20% de la gente tomó todo el dinero, y casi la tercera parte de las personas le entregó la mitad a alguien más, sin saber si esa otra persona realmente lo necesitaba.
ML: Entonces, ¿cuál era su motivación para hacerlo?
RE: Esto no nos queda claro. Los economistas lo llaman altruismo.
ML: Bueno, sobre este punto la Kabalá está en desacuerdo. La Kabalá sostiene que estamos todos hechos de una sustancia egoísta, y que los “altruistas” son, de hecho, también egoístas. Simplemente tienen una motivación diferente, ya que no puede existir ninguna acción sin una motivación.
Si yo le entrego algo a alguien, debo tener el “combustible” o energía, la fuerza motriz para llevarlo a cabo. Para poder realizar una acción debo “justificarla”. Mi cuerpo o mi “yo” debe saber que se beneficiará de tal acción. Yo me puedo beneficiar al tomar algo o al dar algo. Cualquiera de los casos es, internamente, un acto de recibir. Sin embargo, puede que visto desde afuera parezca altruista.
RE: Algunos probablemente digan que incluso si una persona le da dinero a otra, recibe algún tipo de recompensa.Al menos en su cerebro así lo concibe, y ésta es la motivación para hacerlo. Así es que la persona no lo habría hecho sin que se le diera esta recompensa. En términos de las ciencias del cerebro, la recompensa es una sustancia química que es liberada. En ese sentido, usted está en lo correcto. No hay altruismo sin recibir alguna retribución, de lo contrario, la persona no estaría motivada a hacer nada.
ML: Así es que existe una especie de mecanismo dentro de cada persona por medio del cual se libera una sustancia química que le provoca placer, y por esto ella es capaz de dar algo, y sucede en diferente medida. En unos más y en otros menos. Pero está predeterminado dentro de la persona, por lo que no existen “egoístas” ni “altruistas” aquí, sino que todo está determinado de acuerdo al desarrollo natural de cada uno. Es como uno nació.
RE: Correcto, pero los genes no determinan el 100% de la acción. La mayoría de las personas hoy día reconocen que la influencia de la sociedad también juega un rol importante.
ML: ¿De qué manera?
RE: Es mucho más fácil caracterizar genes que comprender y explicar la influencia de la sociedad y cómo precisamente una persona fue influenciada desde su nacimiento. Pero los investigadores están estudiando este tema. Por ejemplo, hoy sabemos que existe un gen responsable de los impulsos violentos, y puede parcialmente explicar por qué una persona podría ser un criminal. Los investigadores han descubierto que el efecto de este gen depende de la exposición a la violencia que haya tenido
esa persona durante su infancia. Es decir, el gen puede volverlo violento sólo si usted ha experimentado violencia cuando era un niño. Pero sin la influencia social, el gen se mantiene neutro.
ML: Entonces debe existir algo más que haga realidad esta inclinación que desde un principio existe sólo potencialmente…
RE: Sí, una combinación de nuestra educación, los padres, la escuela y la sociedad determinan nuestras acciones. Pero los genes también son muy importantes: son responsables en un 50% de las cosas que hacemos. Por eso nosotros decimos que lo traemos de "fábrica".
UN CABALISTA, UN GENETISTA, Y EL SENTIDO DE LA VIDA
SEGUNDA PARTE
Si los genes tienen una influencia tan determinante sobre nuestras vidas, ¿hasta qué punto somos libres? La ciencia y la Kabalá se fusionan para darnos la respuesta.
En un artículo de la revista Time, titulado “¿Está nuestra felicidad predeterminada?”, se cita un nuevo
estudio realizado por expertos en genética de la Universidad de Edimburgo. La conclusión a la que llegaron es que los genes determinan en un 50% los niveles de felicidad de las personas.
Para seguir profundizando en un tema tan apasionante, presento la continuación de la conversación con el genetista, Prof. Richard Ebstein, encuentro que puso de manifiesto nuevamente las coincidencias entre el enfoque científico sobre el ser humano y la Kabalá.
ML: Considerando todo lo que está sucediendo en el mundo hoy día y todo lo que hemos conversado, ¿acaso puede todo esto despertarnos cierta esperanza sobre el mejoramiento del hombre, volviéndolo más altruista con el fin de beneficiar a la sociedad? Quizás podamos utilizar estas influencias externas para provocar que aparezcan genes altruistas y volverlos más activos. ¿Es esto posible?
RE: A decir verdad, mi opinión personal es que la genética no puede ayudar en este campo, a pesar de que yo mismo soy un genetista. Creo que la manera más efectiva de modificar el comportamiento de una persona es a través de la educación y de la sociedad.
ML: La Kabalá sostiene que debemos desvelar el proceso general que está atravesando la humanidad: que el ego del ser humano aumenta constantemente de una generación a la siguiente, y en estos momentos está alcanzando dimensiones que implican un peligro real para la humanidad. Tal como estamos percibiendo últimamente nuestra terrible influencia sobre el medio ambiente.
Si este proceso se nos hiciera evidente, entonces la sociedad empezaría a recibir este mensaje a través de los medios, influyendo a cada uno de nosotros de forma personal. Porque, naturalmente, lo que la sociedad acepta como un estándar, es aceptado también por el individuo. Sólo debemos explicar la causalidad de las cosas y su propósito. Por qué la Naturaleza está organizada de la manera en que lo está y hacia dónde nos lleva.
Pregunta Oren Levi (OL)reportero del periódico Kabbalah Today.
OL: Si los genes determinan el comportamiento, ¿queda entonces algún lugar para el libre albedrío?
RE: Una vez me preguntaron en una entrevista radial de la BBC si la “coartada del gen” sería aceptada en una corte judicial. La respuesta es negativa. No la aceptarían. Pero si me pregunta a mí, personalmente, si una persona nacida con “genes malos”, por ejemplo, con un padre alcohólico,
una historia de violencia familiar, y que luego asesinó a alguien de una puñalada en un incidente en un
bar cuando tenía 25 años... ¿sería culpable esta persona? En cierta forma, por lo que yo entiendo de la genética, la sociología y la antropología, tendría que decir que este hombre no tenía demasiada alternativa o elección. Quizás en el último momento él podría haber decidido no haber sacado el cuchillo y asesinado a su víctima, ¡pero piense en todo su mundo…! Su mundo entero estaba
transcurriendo en una dirección equivocada. Todas las cartas estaban jugadas en su contra. El homicidio había sido concebido desde muy temprano en su vida. Por otro lado, la sociedad no puede perdonar esto.
OL: Antes usted mencionó que lo que una persona hace está predeterminado en un 50% por sus genes.
¿Qué hay del otro 50%?
RE: Eso surge de la sociedad, de la educación que uno recibe de sus padres o de su escuela.
OL: Así que esto suma el 100%: 50 % genes y 50 % sociedad. Entonces, ¿dónde me encuentro “yo”? ¿Qué queda entonces de la persona misma?
RE: Esa es la pregunta.
OL: ¿Y qué dice el Dr. Laitman al respecto, desde el punto de vista de la Kabalá?
ML: Qué puedo decir al respecto: no hay libre albedrío. El punto del libre albedrío no puede encontrarse aquí. La sabiduría de la Kabalá explica que no hay libre albedrío en nuestro mundo. Nosotros no nos encontramos libres aquí. Como individuos no elegimos nada de lo que recibimos al momento de nacer, incluyendo nuestro entorno, nuestra familia, nuestra escuela, o cualquier otra cosa de nuestra vida. Y cuando crecemos, digamos que a los 20 años, no poseemos nada que nos pertenezca realmente a nosotros mismos. Todo nos fue impuesto de una u otra manera. Así que “este adulto” no es realmente“yo”, propiamente hablando, ya que aún no podemos hablar de que haya un “yo”. Y cuando comenzamos a dirigir nuestras vidas de acuerdo a los medios y a la sociedad que nos influencia, jamás llegamos a expresar nuestro “yo”. Podemos incluso no llegar siquiera a sentir jamás que poseemos el potencial para trascender este tipo de existencia.
La Kabalá explica que una persona siente su “yo” a través de una necesidad interior que lo urge a revelar su Divinidad, a trascender su naturaleza humana y a descubrir el mundo espiritual y la Fuerza Superior. Allí es donde encontramos el libre albedrío. Pero en nuestro mundo, ciertamente, no existe libre albedrío alguno.
UN CABALISTA, UN GENETISTA, Y EL SENTIDO DE LA VIDA
TERCERA PARTE
Investigaciones recientes indican que el grado de evolución genética del ser humano ha sido mucho mayor en los últimos milenios que durante los millones de años que precedieron. Pero, ¿realmente estamos mejor? La interrogante que surge es si esta evolución nos ha traído también un mayor desarrollo espiritual.
Un estudio a gran escala realizado por científicos de la Universidad de Utah, Estados Unidos, con el propósito de identificar variaciones genéticas, reveló que la evolución humana se está acelerando.
El antropólogo Henry Harpening, co-autor de la nueva investigación, dice que las transformaciones más significativas se han producido entre los últimos 1.000 y 2.000 años. Los cambios genéticos significativos se atribuyen a la explosión demográfica mundial. Pero de generación en generación nos hemos ido desarrollando cada vez más opuestos a la ley general de la Naturaleza: la ley de otorgamiento y amor. Y producto de esta oposición, sufrimos más, aún cuando parecemos estar rodeados de todo lo mejor en la vida. Por eso es importante que comprendamos que sólo elevándonos por encima del plano terrenal, logrando evolucionar espiritualmente, alcanzaremos la tan ansiada felicidad.
Así lo explica Baal HaSulam (Rabí Yehuda Ashlag)
en su artículo “La esencia de la religión y su propósito”:
“Y el que es más desarrollado que aquel, siente a su egoísmo como algo realmente aborrecible, hasta el punto, que no puede tolerarlo más dentro de sí, y lo rechaza completamente, de acuerdo a la medida detectada, hasta que no quiere ni puede disfrutar de lo que hacen para él los demás. Y entonces comienzan a surgir en él los chispazos de amor hacia los demás, llamados “altruismo”, que es el atributo del bien general”.
Sin embargo, para llegar a eso, Baal HaSulam nos dice en ese mismo artículo que debemos pasar por un proceso gradual hasta estar preparados para percibir la bondad del Creador, y lo expresa de la siguiente manera:
“…Dios es el bien absoluto, supervisándonos en completa benevolencia sin ninguna pizca de maldad, en una supervisión particular. Esto significa que Su guía nos fuerza a pasar por una serie de fases en forma de causa y efecto… hasta que estamos capacitados para recibir el bien deseado”.
Durante la conversación con el genetista Richard P. Ebstein, analizamos los retos que enfrenta la humanidad, en un mundo cada vez más evolucionado en el aspecto material, y por lo tanto, cada vez más egoísta. A continuación, la conclusión de la conversación.
Pregunta Oren Levi, reportero del periódico Kabbalah Today.
OL: ¿Entonces la Kabalá afirma que el hombre moderno no ha alcanzado aún el último grado en su desarrollo evolutivo?
ML: Creo que tanto el Prof. Ebstein como yo coincidimos en que aún debemos evolucionar más. El nivel humano no está en su cenit. Aún no vemos todo lo bueno que puede surgir de él.
De acuerdo a la Cabalá, el hombre debe alcanzar el nivel de la Fuerza Superior, y llegar a incluir dentro de sí mismo todas las Fuerzas Superiores de la Naturaleza. Esto quiere decir que el hombre debe llegar a alcanzar y comprender la realidad entera. Estamos hablando del desarrollo verdadero del hombre, no sólo en el plano de su entendimiento intelectual, pensamiento, investigación, etc., sino cómo el hombre evoluciona él mismo. Yo espero que lleguemos a ver el momento en que los científicos independientemente comprendan que sin un cambio interior no podrán penetrar más a fondo en el estudio e investigación de la materia, de la fuerza que opera detrás, y de las múltiples leyes que le afectan. Tendrán que identificarlas de alguna manera, y es imposible hacerlo utilizando nuestras mentes egoístas y la materia. Deberemos igualarnos en atributos a la Naturaleza en vez de ser opuestos a ella. Finalmente tendremos que reconocer que la Naturaleza es altruista y que así es como creó la vida.
Podemos aprender esto observando nuestras propias células y la manera en que éstas interactúan en nuestro cuerpo. Si ellas no funcionaran en perfecta armonía, el cuerpo no existiría. Cada una de ellas cuida del resto del cuerpo y es responsable del bienestar de él. Y la Naturaleza entera funciona de la misma manera. Nosotros somos la única parte de la Naturaleza que genera un desequilibrio, y tendremos que llegar a reconocer esto y corregirnos a nosotros mismos. De esto precisamente trata la Kabalá.
Esperemos que a través de la ciencia, realmente, lleguemos a descubrir que no tenemos ninguna posibilidad de alcanzar las verdaderas leyes de la Naturaleza a menos que cambiemos
nosotros mismos.
RE: Coincido con usted. Sin embargo, no creo que la ciencia esté yendo en esa dirección. Yo creo que existe alguna especie de orgullo entre los científicos; algunos creen que pueden comprender mejor el universo con sus propias mentes y con sus propias herramientas.
ML: Pues, esperemos que podamos encontrar la salida de esta turbulencia en la cual se ha metido el mundo moderno, y que tanto del lado de la genética, como de la Kabalá todo llegue algún día a conectarse en una única Ciencia Divina.
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