martes, 2 de septiembre de 2014

CONCEPTOS BÁSICOS 7



BIEN ESTÁ LO QUE BIEN ACABA




Si leemos con atención la textos cabalísticos auténticos, descubriremos que, según la Kabalá, no hay ni hubo mal alguno en toda la realidad desde su Creación. Grandes cabalistas cono Shimon Bar Yojai, el Arí y Yehuda Ashlag, que alcanzaron la cima de la escalera espiritual, percibieron el Pensamiento mismo que inició la Creación, y de aquel descubrimiento declararon que no hay, no hubo ni habrá ningún "mal" en toda la realidad.

Para ayudarnos a entender cómo llegaron a tales conclusiones escribieron libros que explican el proceso de la Creación y el Pensamiento que hay detrás de la Creación.
En el ensayo "La esencia de la religión y su propósito", Yehuda Ashlag escribió que para percibir la realidad correctamente no tenemos que examinarla con nuestra perspectiva presente sino comenzar por alcanzar el propósito de la realidad. Luego con este conocimiento, él aseguro, que veremos nuestro mundo con nuevos ojos.


El rav Yehuda Ashlag dice: "Observando los sistemas de la Naturaleza, entendemos que cualquier criatura, ya sea del nivel inanimado, vegetativo, animal o hablante, se encuentra bajo una Supervisión determinada; es decir, un crecimiento lento y gradual por un desarrollo de causa y efecto, como la fruta sobre el árbol que está guiada por la dirección favorable para su objetivo final: ser una fruta dulce y exquisita.

Ve y pregúntales a un botánico, cuántas son las fases que sufre esta fruta desde que se hace visible hasta que llega a su madurez. No sólo que sus fases anteriores no muestran ninguna prueba de su dulzura y delicadeza final sino que éstas muestran la forma opuesta al resultado final. Es decir, cuanto más dulce es la fruta a su final, más amarga se encuentra en las fases más tempranas de su desarrollo".
"Lo mismo ocurre con la especie del animal y el hablante porque la bestia que tiene una capacidad mental limitada en su madurez no se encuentra tan incapacitada mientras se va desarrollando. Por el contrario, el ser humano alcanza una gran capacidad mental en su madurez, pero sufre de una incapacidad mental mientras se va desarrollando ".
"Así, se pone de manifiesto que Su Dirección sobre la realidad que Él ha creado se percibe como una 'Dirección guiada', independientemente del orden de las fases de desarrollo ya que éstas tienden a engañarnos impidiéndonos entender su objetivo estando siempre en un estado opuesto a su forma final. Así se ha mostrado la conducta de su Providencia en nuestro mundo como un cuidado útil en el que el atributo de calidad no se evidencia antes de la llegada de la criatura a su culminación final, su madurez final. Ante los ojos de los espectadores esto se acostumbra a entenderlo de forma equivocada; de ahí que Dios siempre otorga el bien a sus criaturas sólo que ese bien llega por vía de una Providencia guiada".



DESCIFRANDO EL SECRETO DE LA FELICIDAD (I)



"En la Kabalá, la felicidad deja de ser un misterio. Este concepto de la felicidad, que para muchos es una idea vaga, puede dividirse en sus componentes para poder entenderlo. Así que existe una fórmula para alcanzar la felicidad".

 Psicólogos, sociologos, biologos, economistas intentaron dar respuesta a la eterna pregunta:¿Cuál es el secreto de la felicidad? o ¿Qué debemos hacer para alcanzar la felicidad?"

- “¿Será el dinero?”, se preguntaban los investigadores.“Si yo tuviera dinero”, alega el típico fantasioso de la felicidad,“haría todo lo que yo quisiera: viajar por el mundo,comprar lo que se me antojara, sería independiente y tendría el control de mi existencia. En pocas palabras, el dinero me traería la felicidad, ¿no es así?” De manera sorprendente (o no), los estudios más recientes nos muestran que una vez que tenemos la cantidad suficiente para llenar las satisfacciones básicas, el dinero deja de ser una fuente de felicidad. De hecho, una investigación muy conocida revela que los ganadores de la lotería pierden la euforia inicial con bastante rapidez.Al cabo de poco tiempo, su estado de ánimo es exactamente igual al que tenían antes de su buena suerte. Efectivamente, una vez que hemos acumulado más dinero del que necesitamos para nuestras necesidades básicas, la capacidad de disfrutar se va opacando con preguntas como, “¿Estoy a la altura de los los más pudientes?”, pues no importa cuánto ganemos, siempre nos va a parecer que los billetes de los demás tienen más valor.



-¿Qué podemos decir de nuestro tiempo de ocio? ¿Si trabajáramos menos y tuviéramos más tiempo libre, llegaríamos a sentir la tan ansiada felicidad? Los investigadores rechazan tal hipótesis categóricamente. Una por una, los investigadores de la felicidad han desautorizado las teorías más conocidas sobre el camino que conduce a ella. Han llegado a la conclusión que a la larga, las circunstancias como triunfar en la profesión, ser feliz en el matrimonio e incluso gozar de buena salud no nos garantizan la felicidad. Por lo tanto, ¿qué es lo que nos haría felices? Ésta es justamente la pregunta que deja a los investigadores sin habla. Por alguna razón, es más sencillo identificar los factores que no nos dan la felicidad,  que ofrecer una fórmula práctica para la verdadera

felicidad. “La felicidad está por todas partes –dentro de los libros más vendidos, en las mentes de los creadores de políticas sociales, y es el punto central de los economistas–,sin embargo, sigue siendo esquiva”. Entonces ¿Qué podemos hacer para capturar la efímera felicidad?



LA MECÁNICA DE LA FELICIDAD

Para descifrar el secreto de la felicidad, debemos descubrir en primer lugar quiénes realmente somos y cuáles nuestra naturaleza, lo cual es muy sencillo: Somos el deseo de ser felices. En otras palabras, todos nosotros queremos recibir placer y disfrutar, o como lo llama la
Kabalá, “el deseo de recibir”.
“… El deseo de recibir placer constituye toda la sustancia de la Creación, desde el principio hasta el final, hasta que toda la incalculable cantidad de criaturas y sus variedades no son otra cosa sino grados y valores distintos del deseo de recibir.”
{Rabí Yehuda Ashlag, “Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá” }

Tal vez estén familiarizados con lo anterior. Pero nuestra naturaleza, el deseo de recibir, es mucho más sofisticada de lo que nos parece. No es tan sólo un deseo constante que siempre nos está estimulando para buscar la felicidad. Este deseo de recibir es realmente lo que nos mueve a realizar todo, desde las acciones cotidianas, insignificantes, hasta los pensamientos que pasan por nuestra mente.
El deseo de recibir busca satisfacción a cada paso y se asegura que no descansemos hasta satisfacer sus demandas. Es el que determina constantemente nuestro estado de ánimo; si lo complacemos, nos sentimos felices, nos sentimos bien, la vida es una canción; pero, si no lo hacemos,
estaremos frustrados, enojados, deprimidos, nos volvemos violentos y hasta con pensamientos suicidas.
El célebre autor irlandés Oscar Wilde, definitivamente lo sabía cuando escribió, “En este mundo sólo
ocurren dos tragedias. Una, es no conseguir lo que que remos y la otra es conseguirlo. La última es por mucho la peor, es una verdadera tragedia”.

Puede que ya lo hayas reflexionado: lo que tan a menudo
pasa para nosotros inadvertido –y lo que por
cierto constituye la clave para develar el secreto de la
felicidad– es el hecho de que, una vez que hemos complacido
nuestro “deseo de recibir”, el placer que en algún
momento sentimos, desaparece.

DESCIFRANDO EL SECRETO DE LA FELICIDAD (II)

La Kabalá nos explica el proceso para lograr la felicidad, de la manera siguiente:
Primero, deseamos algo y nos esforzamos por obtenerlo. En el momento que conseguimos lo que anhelábamos, nos invade una sensación de placer, alegría y deleite. En términos cabalísticos, el primer encuentro entre cualquier deseo y su satisfacción es el punto máximo del placer.

Es decir, tan pronto logramos lo que queremos, el deseo se va desvaneciendo. En pocas palabras, ya no sentimos el deseo por lo que hayamos conseguido, y como resultado, el placer se va esfumando hasta desaparecer por completo. Por ejemplo, has sentido tanta hambre que crees que podrías comerte un trozo de filete grueso y jugoso tú solo, sin convidar a nadie (los vegetarianos pueden
pensar en un enorme plato de verduras). Pero, ¿qué pasa cuando empiezas a comer? El primer bocado es un éxtasis y el  siguiente es maravilloso. El que le sigue es bueno y luego, pues, sí… está
bien. Sin embargo, después va disminuyendo su importancia, hasta que acabas diciendo: “Ni un bocado más,voy a reventar”. Esto se aplica a todo, no sólo a la comida. Podemos pasarnos años soñando con el auto deportivo. Pero cuando al fin lo tenemos, aunque por unos momentos o días sintamos una emoción inmensa, descubrimos que poco a poco lo vamos disfrutando menos. Hasta que al final, cada vez que lo conducimos, sólo pensamos en la gigantesca deuda que hemos adquirido, y en el hecho que habrá que pagarla en los próximos tres años.
 Después de todo, al describir estos acontecimientos, vemos quetodos nosotros anhelamos encontrar el placer duradero. ¿Es posible que la naturaleza nos haya colocado en estecírculo vicioso en el que siempre seremos desgraciados? ¿Será la felicidad tan sólo un cuento  que nunca se va a convertir en realidad?

LA FORMULA (SECRETA) DE LA FELICIDAD

Afortunadamente, la Kabalá nos explica que la naturaleza no es cruel; que de hecho, su único deseo es darnos la felicidad que tanto buscamos. Si nuestra aspiración a ser felices no fuera destinada a ser realizada, no habríamos sido creados con ella. El propósito de la naturaleza es dejar que logremos alcanzar, de manera independiente, una sensación de total y completa felicidad, no parcial
o temporal, sino absoluta, perfecta y eterna. Y en realidad, estamos más cerca de alcanzarla de lo
que pensamos. De hecho, la reciente tendencia por investigar la felicidad y la creciente comprensión de que siempre permanecemos insatisfechos nos han permitido efectivamente acercarnos a la verdadera felicidad. Estamos comenzando a reconocer el patrón: la felicidad no depende de qué cantidad de dinero ganamos o qué tan bien funciona nuestro matrimonio. De hecho, no tiene relación alguna con cualquier placer terrenal que tratemos de recibir, sino con nuestra condición interna. Estamos
empezando a descubrir el hecho fundamental que la felicidad puede ser lograda sólo si utilizamos un principio distinto de gozo.
La Kabalá nos ayuda a resolver el problema de la felicidad desde su raíz. Ya hemos explicado la razón por la que nunca experimentamos placer duradero: el encuentro del placer con el deseo neutraliza de inmediato el deseo, y éste al ser neutralizado, nos impide disfrutar del placer.
Así que el secreto de la felicidad, nos explica la Kabalá, es agregar otro ingrediente a este proceso: la “intención”. Esto significa que continuamos deseando como antes, sólo que le damos un nuevo giro al deseo: lo dirigimos hacia fuera de nosotros, como si estuviéramos dando a otro. En otras palabras, esta intención de otorgamientoconvierte a nuestro deseo en un conductor del placer.
Si elevamos nuestro deseo al plano espiritual, en función de dar, el placer que sentimos nunca va a parar; continuará fluyendo a través de nuestro deseo siguiendo nuestra intención. Y nuestro deseo podrá seguir recibiendo continuamente sin nunca llegar a saciarse.Y esa es la fórmula para el placer interminable o la felicidad duradera. Cuando uno aplica esta fórmula, pasa en realidad por una transición muy profunda, y empieza
a sentir diferentes tipos de placer. La Kabalá los llama “espirituales” y justamente son eternos.

La verdadera felicidad se encuentra en nosotros esperando a que aprendamos cómo experimentarla, cómo agregar la intención a nuestro deseo. Al estudiar la Kabalá adquirimos esta nueva intención espiritual de manera natural y empezamos a recibir conforme al deseo de la Naturaleza, o sea, plenamente. Por esto  “Kabalá” significa “recibir”, en hebreo, ya que es la sabiduría que justamente nos enseña cómo recibir el placer duradero.

































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