LIBRE ALBEDRÍO
Extracto de Entrevista al Rav Dr. Michael Laitman del Programa: ‘El Aleph’ - Grupo Radio Centro, México, Enero, 2007
Con: Emilio Betech (EB), Dinorah Isaak (DI), Enrique Shmelnik (ES)
EB: Hablando de nuestras vidas y hablando de todas estas situaciones que a veces luchan en contra de nosotros, usted ha hablado mucho del dolor, la función que tiene el dolor como individuo, como sociedad. Dr. Laitman, ¿por qué sentimos dolor?
ML: Porque no estamos en equilibrio con la naturaleza. En los niveles de existencia del inanimado, vegetativo y animal, la naturaleza activa la vida de manera instintiva. Al ser humano, sin embargo, la naturaleza le deja libertad, pero puesto que nosotros no sabemos cómo arreglarnos, terminamos sufriendo. En la medida que podamos llegar al equilibrio con la naturaleza, recibiendo y aceptando sus órdenes, realizándolas y cumpliéndolas correctamente, nos sentiremos mejor.
DI: Eso quiere decir que ¿el libre albedrío no funciona como debe, si no hay un camino espiritual?
ML: No funciona para nada. Nadie de nosotros en nuestro mundo tiene libre albedrío. Nadie de nosotros es libre.
EB: ¿No somos libres?
ML: hoy día, ya actúas, funcionas de acuerdo a lo que recibiste. Entonces, ¿dónde está aquí tu libre albedrío? Y aparte, incluso la investigación biológica dice que todo lo que hacemos está influenciado por nuestros genes. Tenemos un gen que nos hace robar, un gen que nos hace beber, otros que te hacen bueno o malo, etc. Todo viene de los genes, de la Genética. Entonces ¿dónde estamos nosotros? ¿dónde está nuestra libertad? Si pudiésemos investigar y examinar a la persona en total, hubiéramos descubierto que no tiene nada libre. La libertad existe sólo bajo la condición que te eleves al plano de la información relevante, al Mundo Superior y te conectas allí con las fuerzas que te activan.
ES: Por eso, de acuerdo con el judaísmo hay una frase que dice que “Todo está en manos del cielo, excepto el temor al cielo”; es decir, que el libre albedrío existe sólo en la medida de actuar bien o mal, porque si fuera de otra manera una persona que mata podría decir que lo hizo porque ya estaba escrito; que no fue libre al decidirlo.
ML: Es cierto.
EB: Y entonces, ¿no tiene responsabilidad una persona que asesina?
"Hay que tomar la libertad como una ley natural que se extiende hacia toda forma de vida, así como vemos morir a los animales cuando se les quita la libertad. Este es un testimonio fiel de que la Supervisión General no acepta la esclavitud de ninguna criatura..."
[Rabí Yehuda Ashlag, “La Libertad”]
ML: Pero nosotros en nuestro mundo no vemos el cuadro entero y por lo tanto tratamos a la persona como es. Pero en realidad, todo está manejado en él mediante toda clase de fuerzas. Enrique dijo correctamente que “Todo está en manos del cielo, excepto el temor al cielo”, pero el temor a Dios yace precisamente en tu deseo de elevarte a ese mundo y cambiar tu destino desde allí. Esto se va a ir revelándose en los próximos años, y de hecho, ya se está descubriendo en toda clase de ciencias, el hecho de que no somos libres.
EB: ¿Pero tenemos que confiar y creer en la ilusión de la libertad, entonces?
ML: Sí, seguro.
DI: Estas fuerzas, ¿podemos decir que también hablan del bien y el mal o es una fuerza universal que no divide?
ML: Nuestro mundo es todo malo porque no estamos haciendo nada bueno. Todo lo que hacemos, lo hacemos para nosotros mismos; para mi propio bien.
DI: ¿De ahí, del punto del egoísmo?
ML: Sí.
DI: Lo que uno lucha para ser un ser distinto es ¿hacer los cambios que quitan el egoísmo?
“…Sin embargo, antes de pedir la libertad, tenemos
que asegurar que tenemos la capacidad de actuar libremente,
con libre elección.
[Rabí Yehuda Ashlag, “La Libertad”]
ML: No puede ser un ser distinto; se estaría mintiendo a sí mismo. Cuando te hago un favor, lo hago solamente para aprovecharme de ti. Pero si es así . ¿Cuándo llegamos entonces a ser realmente buenos? Cuando empezamos a ver el mundo espiritual y descubrimos cuán interconectados estamos entre nosotros como las células en un cuerpo vivo. Entonces, veo que si te estoy haciendo algún daño, me lo estoy causando en realidad, a mí mismo. Solamente bajo esa condición dejo de ser malo y me convierto en bueno. O sea que es imposible llegar al bien sin ver el cuadro entero, aquella zona espiritual. Y antes de eso, todos nosotros somos malos, es decir, tenemos la inclinación hacia el egoísmo.
DI: Sí, pero, sí existen muchas personas que conscientes otorgan el bien al otro… ¿sí existen?
ML: Es porque les duele el corazón y no porque quieren hacer el bien a los demás; se calman a sí mismas.
EB: ¿Sentimientos de culpa?
ML: Sí. Porque todos nosotros somos egoístas, nuestra naturaleza es totalmente egoísta. Incluso los padres con sus hijos actúan por interés propio. Los animales también…
Estoy hablando desde el punto de vista científico. Puede ser que desde el punto de vista personal, emocional, esto no nos parezca tan atractivo, pero así somos.
Sin embargo, es precisamente para esto que se nos ha otorgado la Kabalá, para que al estudiarla nos elevemos por encima de nuestro carácter innato, uniéndonos con la Fuerza Superior, experimentando por consiguiente una vida llena de alegría, paz y seguridad.
LA UNICIDAD DEL SER HUMANO EN EL UNIVERSO
“…la Ley del Desarrollo… vertida sobre toda la realidad… desempeña todas sus funciones bajo la fuerza del Gobierno Superior, es decir, sin preguntarles a los seres humanos, habitantes de la
Tierra. Y a la vez, implantó el Señor en el ser humano, intelecto y autoridad, permitiéndole asumir esta Ley de Desarrollo, bajo su propio dominio… y está en sus manos acelerar… el proceso de desarrollo por propia voluntad, de manera libre y totalmente independiente de las cadenas del tiempo”.
[Rabí Yehudá Ashlag, “Paz en el Mundo”]
Miles de científicos, a juzgar por los últimos informes del Panel Intergubernamental para el Cambio del Clima, establecen que debemos detener nuestro antagonismo con la Naturaleza, como hemos estado haciéndolo en los últimos siglos, y empezar a trabajar en armonía con ella. Explican que la Naturaleza sabe cómo y cuándo actuar. Si tan solo nos quitáramos de en medio, las cosas se resolverían.
De forma similar a como el cuerpo tiene su sistema inmunológico, La Naturaleza tiene mecanismos que mantienen el equilibrio.
De forma similar, los cabalistas establecen que las células en el organismo se encuentran unidas con el fin de sostener al organismo en su totalidad. Cada célula en el cuerpo recibe lo que necesita para su mantenimiento, e invierte el resto de su energía en el resto del cuerpo. En cada nivel de la Naturaleza, el individuo trabaja para beneficio del colectivo del que forma parte, y en el que a la vez, encuentra su plenitud. Sin actividades altruistas, el cuerpo no puede subsistir. De hecho, la vida misma no podría mantenerse. Este balance es un equilibrio dinámico controlado por mecanismos de regulación interrelacionados, los cuales no están pensados para los elementos que lo componen, sino para el sistema en su totalidad. Imaginemos el caos en el que nos encontraríamos si cada uno de los órganos se preocupase únicamente de sí mismo, en lugar de cuidar la salud de todo el cuerpo.
En tal situación, los órganos robarían vasos sanguíneos unos a otros, impidiendo la nutrición de los órganos adyacentes y el suministro de oxígeno. Aquellos que producen anticuerpos los atacarían porque los considerarían órganos ajenos, y de esta forma, los que tuvieran defensas más poderosas acabarían con los más débiles. Pronto, muy pronto, el cuerpo perecería, claramente, al igual que esos órganos egoístas. Cuando tal proceso ocurre es llamado “cáncer”.
La bióloga evolucionista Elizabeth Sahtouris sostiene que “Cada molécula, cada célula, cada órgano… tiene su propio interés egoísta. Cuando cada nivel del cuerpo muestra esta intención, fuerza la negociación entre todos los otros niveles. Este es el secreto de la Naturaleza. A cada instante en nuestro interior, estas negociaciones conducen a los sistemas a la armonía”.
Tanto la ciencia como la Kabalá reconocen que el mayor, si no el único y verdadero problema en este mundo somos nosotros:
“Pienso que los virus informáticos deben considerarse
vida. Creo que dice algo acerca de la naturaleza humana
que la única forma de vida que hemos creado
hasta ahora es puramente destructiva. Hemos creado
la vida a nuestra imagen”.
[Stephen Hawking, físico y cosmólogo británico]
“Y en palabras sencillas diremos que la naturaleza de
todos y cada uno de los seres humanos es aprovecharse
de todas las criaturas del mundo para su propio bien,
y aún cuando uno le da algo a sus semejantes no es
sólo por necesidad. Y aún entonces, hay en eso algo de
explotación hacia su semejante, sólo que el hecho [explotación]
se efectúa de manera muy fingida, de modo
que su amigo no lo perciba”.
[Rabí Yehuda Ashlag, “Paz en el Mundo”]
El hecho de que la Naturaleza existe y que no se destruye a sí misma a cada momento es una prueba irrefutable de que no funciona de manera egoísta, de que se coordina como un sistema, anteponiendo el bienestar general al particular.
En la Kabalá, cuando las necesidades del conjunto son prioritarias a las individuales, se denomina “altruismo”. En un sistema con estas características, los elementos particulares contribuyen constantemente con el sistema, sea un organismo o una sociedad humana. Los humanos, en casi todos sus aspectos, son como las especies animales. Sin embargo, hay un aspecto en el que nos diferenciamos de la Naturaleza. Anteponemos nuestro propio interés al del conjunto. Esta es la esencia del egoísmo.
No necesitamos enseñar a los animales, las plantas o las rocas cómo comportarse. Siempre lo hacen de acuerdo con la Naturaleza, de forma altruista, colocando el interés general delante del particular. Por ese motivo los animales de presa cazan únicamente para su sustento, manteniendo el delicado equilibrio del hábitat. Pero los humanos no cazan para comer, sino para tener riqueza y explotar su entorno. El único problema en la raza humana es que, a diferencia de los animales, funciona en un “sistema operativo” egoísta en lugar de uno altruista, lo cual termina afectándonos a todos, a través de las desgracias ecológicas, entre otras. Para enmendar el rumbo y detener el desequilibrio en la homeostasis de la Naturaleza, necesitamos la instalación del mencionado “sistema operativo” altruista en lugar de uno tan fallido como el actual. Y para encontrar el programa adecuado, necesitamos ir al “distribuidor de programas”, el Creador.
En Kabalá, las palabras “Dios” y “La Naturaleza” son sinónimas. De ahí su mismo valor numérico: 86. Los cabalistas han descubierto y actualizado un método que nos enseña cómo sustituir este disco duro egoísta con uno altruista, y hoy en día, cuando muchos reconocen que un drástico cambio desde lo profundo del corazón es necesario, la Kabalá es retomada como la alternativa para que la humanidad alcance la felicidad y la plenitud duraderas, en equilibrio con la Naturaleza.
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